¡Alerta sísmica! El impacto de los temblores en la salud mental y el desempeño laboral

El movimiento de las superficies y las edificaciones no es el único efecto de los sismos, los temblores también sacuden mentalmente a las personas y el plano laboral no es ajeno a su impacto. “Son potenciales amenazas, peligros y naturalmente estresores que van a impactar al trabajo. Los sismos nos vienen a recordar que estas fronteras entre el trabajo y la vida realmente son una ilusión”, señala Jorge Mérida, socio creativo de la firma Advisory Network for Wellbeing.

El pasado 19 de septiembre, casi una hora después del simulacro para conmemorar los sismos que ocurrieron en el mismo día, pero de 1985 y 2017, nuevamente se activó la alerta. Un movimiento telúrico con epicentro en Michoacán y de magnitud 7.7 revivió viejos fantasmas y asustó a más de uno. Desde ese día, se han registrado más de 1,200 réplicas, la más fuerte fue de 6.9 durante las primeras horas del 22 de septiembre.

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 “Papá Dios es muy grande porque el sismo me tocó en home office y no en la oficina en el centro de la CDMX”, escribió una usuaria en Twitter. Pero no fue la única expresión. Otra usuaria comentó “¿Cada 19 de septiembre va a haber sismo o qué? Me asusté, las lámparas de la oficina no han dejado de moverse”. Como a ellas, para muchos trabajadores los sismos se han convertido en un acontecimiento traumático, tal como lo describe la Norma 035 de factores de riesgo psicosocial en el trabajo.

La NOM-035 define los acontecimientos traumáticos severos como un evento experimentado “durante o con motivo del trabajo que se caracteriza por la ocurrencia de la muerte o que representa un peligro real para la integridad física de una o varias personas y que puede generar trastorno de estrés postraumático para quien lo sufre o lo presencia”.

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Para Jorge Mérida, los sismos encajan en esta descripción porque se trata de una condición peligrosa, aunque su origen no sea generado por los humanos. En este sentido, el especialista subraya que las empresas tienen una obligación de aminorar el impacto estresor de estos eventos.

¿Cómo afectan los sismos en el plano laboral? Después de un acontecimiento como éste es normal que las personas queden sensibles hacia el tema, como ponerse nervioso ante cualquier alarma, explica Denise Caltum, directora de la firma P3program.

“Cuando esta ansiedad es persistente, excesiva o desproporcionada, y empieza a afectar el rendimiento, la toma de decisiones o la disposición para estar en un espacio cerrado o un piso muy alto es algo para preocuparse porque afecta la forma en la trabajamos”, señala la especialista.

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Por su parte, Jorge Mérida indica que el estrés que provocan este tipo de acontecimientos en las personas se puede traducir en una mayor falta de concentración y generar más errores en el trabajo.

Ante el impacto que puede generar un sismo en la salud mental de las personas trabajadoras, el especialista asegura que las compañías deben estar abiertas a la flexibilidad, incluso a la posibilidad de que una persona se ausente el resto de la jornada laboral.

“Parte de las recomendaciones para reducir el estrés es el contacto con conocidos y familiares, hay que pensar en eso. Quizá en ese momento a un trabajador le sirve más abrazar a sus hijos, ver su casa, escuchar a su perro, que las tres horas que le faltan de su jornada laboral y es probable que eso también le ayude más a la empresa, que ese trabajador se tome ese tiempo”, apunta el especialista.

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En eso coincide Denise Caltum: “Tenemos que entender que cada persona vive las situaciones de manera diferente”, señala. Bajo esta idea, hay que tener en cuenta que cuando un trabajador después de un sismo experimenta angustia, nervios, preocupación o está muy alterado y esto interfiere con su trabajo, lo ideal es permitir el descanso después del acontecimiento. “Luego de un terremoto, el 63% de las personas reporta desesperanza, disminución de la motivación, menor competitividad, perdida del apetito, fatiga, desinterés y síntomas de depresión”.

¿Qué pueden hacer las empresas?

Si bien las empresas no pueden evitar los sismos y que esto genere un impacto negativo en sus colaboradores, sí pueden ayudar a que las afectaciones sean menores y que la gestión de las emociones no sea tan compleja.

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El primer paso, opina Denise Caltum, es sensibilizar a toda la empresa de que la salud mental es importante. “No se trata de echarle ganas, sino de atendernos”, puntualiza. En línea con las obligaciones establecidas en la NOM-035, la especialista subraya que las empresas tienen que identificar al personal que ha estado expuesto a un acontecimiento traumático severo y canalizarlo a atención médica para evaluar si tiene un trastorno de estrés postraumático.

“Además de sensibilizar sobre la salud mental, las empresas también pueden informar sobre cuáles son los síntomas que pueden desencadenarse después de un sismo y cuáles síntomas dejan de ser normales, para ofrecer ayuda y canalizar al personal afectado”, agrega.

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Desde la óptica de Jorge Mérida, un punto clave para que el terremoto sea menos estresante es capacitar al personal y que los empleados conozcan la infraestructura del centro de trabajo.

Entre otras recomendaciones, el especialista aconseja:

  • Fortalecer las capacitaciones en protección civil.
  • Fomentar un plan de contingencia familiar (con quién comunicarse primero, dónde reunirse).
  • Entrevistar a los trabajadores para detectar reacciones más intensas de lo esperado.
  • Indicar a los trabajadores sobre las reacciones naturales del cuerpo a estos eventos.
  • Establecer canales de comunicación para que los trabajadores reporten cuando tienen síntomas más fuertes de los esperados.
  • Recomendar a los trabajadores dormir bien, hidratarse, comer bien.
  • Considerar espacios de descanso, limitar la jornada o habilitar el home office.
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“Uno de los principales estresores en ocasiones no es el sismo como tal, sino la preocupación por la familia, cómo están mis hijos, mi esposa o esposo, mis padres o mi casa. Una forma de disminuir el impacto de estos eventos es fomentar que los trabajadores tengan un protocolo de contingencia familiar e incluso se les puede capacitar en eso”, indica el especialista.

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