Ciencia UdeC y el impulso a nuevos paradigmas para abordar el Alzheimer

Fotografía: Lorena Armijo | Isidoro Valenzuela M.

¿Cómo se manifiesta el Alzheimer? Seguro el imaginario colectivo asocia inmediato a los problemas para recordar y la pérdida de memoria con la enfermedad neurodegenerativa que es la principal causa de demencia, alteración de las facultades mentales que en Chile afecta a más del 1% de la población, de incidencia que aumenta con la edad y prevalece en personas de 65 años o más. Relación correcta, pues son las primeras manifestaciones clínicas de la afección descrita en 1906 por Alois Alzheimer, que en septiembre conmemora su día (21) y mes mundial como impulso de la Organización Mundial de la Salud (OMS) para crear consciencia sobre la patología que daña y mata progresivamente a las neuronas.

Clínicamente, lo más precoz serían fallas en la memoria reciente (corto plazo) y luego la remota (largo plazo) para avanzar hacia alteraciones conductuales. Estas perturbaciones de la función cerebral son síntomas cognitivos, generan enormes impactos en el bienestar y calidad de vida de quien padece el Alzheimer como de su entorno y en lograr detener su progreso, pero sobre todo descubrir su aún desconocido origen y hallar una anhelada cura se han enfocado grandes esfuerzos científicos globales, donde el principal resultado ha sido el diseño de pocos fármacos hoy disponibles para el tratamiento con una acción que, en la práctica, es muy modesta en enlentecer el avance de la enfermedad.

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Quizá los esfuerzos han estado mal orientados y por ello el éxito ha sido un reto imposible de superar, lo que algunos investigadores del mundo han asumido para cambiar los paradigmas en el abordaje de la enfermedad de Alzheimer y entre ellos hay de la Universidad de Concepción (UdeC). Se trata del doctor Luis Aguayo, director del Laboratorio de Neurofisiología de la Facultad de Ciencias Biológicas y del Programa de Neurociencia, Psiquiatría y Salud Mental (Nepsam), junto a la doctora Lorena Armijo, coordinadora del Área de Neurociencia en Nepsam e investigadora postdoctoral del Laboratorio.

Misterios y nuevos paradigmas

Aguayo es farmacólogo y lleva años desarrollando una línea de investigación para mejorar la comprensión y abordaje del complejo Alzheimer, sobre el que relata que hace poco menos de medio siglo se desvelaron algunas incógnitas sobre su causa, en que la hipótesis más avalada es la acumulación de una proteína en las neuronas, que conduciría a daño y muerte neuronal en distintas áreas del cerebro hasta desencadenar la enfermedad. “Cuando se descubrieron estas características fisiopatológicas de la enfermedad se pensó que iba a ser rápida la resolución para entregar una terapia. Sin embargo, 40 años después no se ha avanzado una centésima en relación con generar tratamientos”, advierte.

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Eso plantea la posibilidad de que la forma en que se está abordando a la afección no es la adecuada para generar terapias efectivas y ha impulsado a los investigadores a poner el foco en otros factores para aspirar al éxito y que dicen relación con la evidencia contundente de que las manifestaciones clínicas que se busca atacar son resultado de un proceso de alteraciones en el cerebro que iniciaron muchos años antes, según explica el académico.

Con los nuevos paradigmas se está entendiendo que los síntomas cognitivos de esta enfermedad asociados a pérdida de memoria son bastante tardíos, cuando está avanzada”, resalta Lorena Armijo, neurocientífica financiada por un proyecto Fondecyt Postdoctoral para desarrollar su investigación de estadios tempranos o pre-Alzheimer que se asocian a síntomas neuropsiquiátricos o no cognitivos como pérdida de motivación, apatía o depresión. Al respecto precisa que “en modelos animales hemos visto que en estadios mucho más tempranos se ven alteraciones en regiones cerebrales y comportamientos asociados a la motivación”.

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En el momento correcto

Bajo estos nuevos paradigmas, los investigadores advierten que es muy probable que la inefectividad o modesto funcionamiento de las terapias se deba a las brechas existentes en la comprensión del Alzheimer en combinación con un diagnóstico e inicio de los tratamientos que llegan muy tarde con los síntomas cognitivos, cuando la enfermedad ya está bastante desarrollada y el daño irreversible en el cerebro.

La idea es encontrar terapias que puedan prevenir o demorar el desarrollo de la enfermedad y que se inicien en un tiempo correcto. Por eso es muy importante que se pueda entender desde antes qué está pasando con la enfermedad”, manifiesta la doctora Armijo, siendo aportar en dicho entendimiento el objetivo de los resultados de su estudio y que el conocimiento sirva para trabajos que busquen nuevos blancos terapéuticos-farmacológicos que permitan hacer realidad el anhelo de lograr prevenir o detener el desarrollo del Alzheimer.

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Luis Aguayo (Isidoro Valenzuela)

Combate a demencias: el envejecimiento saludable futuro se promueve desde hoy

Avanzar en entender el Alzheimer y mejorar su abordaje es una necesidad urgente del presente y más de cara al futuro. Las estadísticas muestran que van en alza las demencias que hoy ya son un enorme problema de salud pública global y nacional. Datos de entidades como la OMS advierten que de 24 a 37 millones de personas están afectadas por demencias en el mundo y se podrían llegar a 115 millones a 2050, mientras que los 200 mil de Chile podrían ser más de 620 mil.

Lorena Armijo y Luis Aguayo ponen el acento en la implicancia de los fenómenos del cambio en el perfil epidemiológico y demográfico.

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Avances en ciencia y medicina permiten hoy vivir mucho más, incluso si hay enfermedades. Así, la esperanza de vida en Chile se ha triplicado desde 1900, llegando hoy de 82 años para mujeres y 77 para varones, similar a países desarrollados.

Pero, vivir más no siempre es vivir bien, porque entre distintas dificultades que aquejan a las personas mayores, y a sus familias, está la alta morbilidad que termina por disminuir sus capacidades, autonomía y calidad de vida. Afecciones al sistema muscular y óseo, patologías cardiovasculares, cánceres y demencias aumentan su incidencia con el natural desgaste orgánico. Y este se exacerba o adelanta si se añaden factores nocivos y afecciones en la vida. Uno de los grandes problemas es el impacto de la prevalencia de hábitos nocivos como dietas malsanas o sedentarismo desde etapas tempranas y enfermedades crónicas no transmisibles y factores de riesgo cardiovascular y de varios cánceres que aparecen cada vez a edades más jóvenes. La Encuesta Nacional de Salud 2016-17 reveló que más del 74% de las personas mayores de 15 años tiene sobrepeso u obesidad, 12% diabetes y casi 28% hipertensión.

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Cuidar al cerebro

Ante ello, los científicos sostienen que “la idea es mejorar la calidad de vida”, a través de saberes generados con sus estudios y disciplinas, por lo que asumen su rol no sólo está en los laboratorios y también están empoderados con proveer conocimientos de impacto para concientizar, educar y promover acciones beneficiosas en la sociedad, que mejoren bienestar y calidad de vida.

Aunque quedan misterios sobre Alzheimer, demencias y el cerebro en general, a la luz de las evidencias se puede asegurar que los hábitos nocivos que impactan el estado de salud física no son inocuos para la mental y el cerebro. “El cerebro es muy complejo, tiene diferentes regiones que tienen funciones diversas. Y está apoyado por todos los otros órganos y si los otros empiezan a ser descuidados o fallar es muy probable que tenga impacto negativo en el cerebro, pero si se cuidan los otros órganos indirectamente se va a cuidar el cerebro”, releva Luis Aguayo.

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En efecto, los estilos saludables reducen los factores de riesgo cardiovascular y cuidan al cerebro, en lo que destaca como cruciales seguir una dieta sana y equilibrada (adecuada en calidad y cantidad), hacer actividad o ejercicio físico regularmente, mantener una higiene del sueño, reducir niveles de estrés, evitar el tabaco, no consumir alcohol en exceso y hacer gimnasia cerebral (mantener activo y estimulado el cerebro y cognición).

En ello, cuenta que “se cree que el intestino afecta al cerebro y parecería que quienes tienen mal dormir desarrollan la Alzheimer más rápidamente”. También destaca estudios recientes que analizaron una enorme muestra de personas y mostraron que la prevalencia de demencia se redujo en quienes mantenían actividad física según lo recomendado (150 a 300 minutos a la semana de actividad intensa a moderada para un adulto sano, según la OMS). “Si se reduce la prevalencia de demencia va a tener efectos importantes en la expectativa de desarrollar Alzheimer”, afirma.

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Envejecimiento saludable

Los hábitos que protegen la salud integral y podrían reducir las demencias, al final, son promotores de un envejecimiento saludable, resalta Lorena Armijo, y avanzar a ello debe empezar en edades previas para minimizar el impacto de factores que exacerban el deterioro orgánico natural, aunque nunca es tarde para sumarse a una vida saludable. “Si se empieza a tener hábitos saludables en edades mayores igual ayuda. Incluso, en pacientes con impedimento cognitivo leve sirve a que disminuya la progresión del Alzheimer y mejora la cognición. Pero, lo ideal es que sea mucho antes el tener una vida más saludable con alimentación, ejercicio y estímulos cognitivos”, manifiesta, porque será una protección de largo plazo, con efectos presentes y futuros, además de que mientras más joven es más simple modificar las conductas.

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El envejecimiento debe ser una preocupación del presente para un mejor futuro, lo que es tanto una responsabilidad personal-familiar como social. Y pensando en los escenarios actuales de las patologías crónicas, las proyecciones y hasta los efectos de largo plazo del impacto de la salud mental de la pandemia de Covid-19 o de la enfermedad en el cerebro, la neurocientífica manifiesta que “hay que tomar medidas ahora para preparar el futuro para poder responder adecuadamente a la demanda que exista y sobre todo para mitigar la incidencia e impacto del Alzheimer”.

Eso es, primero generar políticas e iniciativas con enfoque en promover la salud desde la infancia y juventud y de envejecimiento saludable en distintas etapas. Además, los investigadores UdeC ponen el acento en la urgencia de aumentar la poca inversión que en Chile se hace a la ciencia y valorar e incentivar las investigaciones tendientes a comprender mejor el Alzheimer y la neurodegeneración para llegar cada vez más temprano a abordarla, y también en generar conocimientos para el mejor cuidado y mantención de la salud del cerebro y del envejecimiento saludable.

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Porque, aseguran, actuar ahora será mucho más costo-efectivo que seguir la trayectoria actual que, lamentablemente, llevará a una vejez muy enferma que significará una alta demanda personal, familiar y pública.

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