El dúo Jordan Poole – Draymond Green espanta la crisis de los Warriors

Tras la caída ante Luka Doncic, se volvía a intensificar el escrutinio sobre los Golden State Warriors. Después de cuatro victorias consecutivas, dos traspiés seguidos les podían recordar ‘su’ crisis. En la primera de la temporada les metieron Draymond Green y Jordan Poole -uno como agresor y el otro como víctima-, y ambos, cada uno a su manera, espantaron la de resultados contra unos Chicago Bulls que puso al Chase Center de los nervios, sólo 110-109 abajo a falta de 2:27 cuando los de la Bahía dominaban por 18 al principio del último parcial para acabar ganando 119-111.

Como si el corajudo carácter competitivo ‘yugoslavo’ hubiera fijado su motivación esta semana en San Francisco, otro balcánico, Nikola Vucevic -en este caso de Montenegro-, puso en jaque a los Warriors con sus 23 puntos. O eso, o que el pívot ha oído esos rumores que cantan que los Lakers le quieren. Más hizo sufrir al Chase Center un paisano precisamente de Doncic, Goran Dragic, con 7 de sus 14 puntos en el último cuarto.   

Lo que es irrefutable, es que el equipo de Steve Kerr necesita un Poole como el de anoche (30 puntos y un 7/13 en triples), incisivo, acertado, centrado, el que era antes de esa millonaria renovación que le haya despistado. Sobre todo, en días en los que Curry no es tanto Curry, firmando el base el peor partido de su temporada en cuanto a anotación con 19 puntos, con una buena serie de triples (4/8) pero no en lanzamientos de campo (6/16). 

Pero para eso están los ‘Splash Brothers’, para ayudarse, y ahí estuvo arrimando el hombro Klay Thompson, con 26 puntos, aunque más efectivo en el tiro de 2 (6/8) que los de 3 (3/13). Aunque, si hablamos de estrellas, no anduvo tampoco muy fino DeMar DeRozan, con 16 tantos y un pobre 4/15 en lanzamientos. Mejor estuvo Zach Lavine, con 21, y muy oportuno fue Goran Dragic  con esos 7 de sus 14 tantos en el último parcial que, junto a errores, como los que encadenaron sobre todo jugadores como Andrew Wiggins, pusieron a los Warriors entra la espada y la pared. 

Ahí es donde disfruta Draymond Green (13 puntos, 10 asistencias y 9 rebotes), el que tiene el don de multiplicarse y estar para arriba y para abajo en los frenéticos momentos de pánico. Le encanta al interior hacer ruido, sacar músculo, convertir el miedo del personal en euforia y, se sacó un triple para poner el 113-109, un tapón y una asistencia para el 117-109 que puso Thompson con 55 segundos por jugar. Y asunto zanjado para la quinta victoria en seis partidos. La empezó Jordan Poole y la terminó Draymond Green. En los Warriors, las crisis son pasajeras. 

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