El plan de película de la familia Plaza para raptar a su nieto de manos de su madre en Zaragoza

Nada ocurrió por casualidad. Detrás del rapto de un bebé de 13 meses en el parking del Monasterio de Piedra, en Calatayud (Zaragoza), la pasada semana, había mucho más. Un plan orquestado al detalle con el que la familia Plaza, oriunda de Loeches (Madrid), pretendía arrebatar al pequeño de las manos de su madre. Con la asesoría de un abogado, el padre del menor, los dos abuelos y un amigo de confianza tejieron toda una operación para secuestrar al bebé, ocultarlo en una casa franca, y manipular la historia a través de imágenes de modo que pareciese que la progenitora había sido quien se había desecho de su hijo. 

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Todo estaba preparado hasta el punto de disponer de un ‘garaje secreto’ donde ocultar el vehículo tras finalizar el plan, un teléfono para comunicarse con el letrado y familiares mientras permanecían ocultos o una red de apoyo económico a través de la abuela paterna para subsistir en la vivienda. Solo faltaba una cuestión esencial: cuándo acometerlo. Y las redes sociales, según las fuentes policiales consultadas por THE OBJECTIVE, dieron la respuesta: sería el 13 de octubre

El día en el que, tras tener conocimiento de que la madre viajaría a Zaragoza y, en concreto, al conocido enclave natural, raptarían al pequeño de poco más de un año. Para ello, su padre y el abuelo se desplazaron dos días antes a la provincia aragonesa. Dos jornadas en las que siguieron los pasos de su víctima, embarazada del segundo hijo del detenido, hasta que la sorprendieron en el parking del bilbilitano Monasterio de Piedra. 

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Según informó la Guardia Civil, ambos corrieron hacia ella, la tiraron al suelo y le sustrajeron al bebé violentamente de sus brazos, provocándole incluso contusiones al menor. Acto seguido, huyeron en un coche de color verde, según los testigos, y desaparecieron. Hasta que 24 horas después, tras un gran despliegue de la Guardia Civil, los agentes dieron con ellos en una vivienda de Parla (Madrid) y destaparon toda la operación por la que todos han sido detenidos a excepción del letrado. Tras pasar a disposición judicial, la juez ordenó prisión preventiva para el padre y el abuelo del menor en el centro penitenciario de Zuera (Zaragoza), y dejó en libertad al resto.

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El papel de cada implicado

En tiempo récord, agentes de la Policial Judicial de la Guardia Civil de Zaragoza desentrañaron el plan de este clan familiar, en el que cada miembro tenía una misión de cumplir. Pese a que padre y abuelo fueron los autores materiales del secuestro, el amigo de confianza de los Plaza también había jugado un papel fundamental, encargándose de facilitar toda la infraestructura necesaria para ocultar a D. Plaza y a su hijo durante un periodo de tiempo prolongado. 

De él era el piso en el que se detuvo al criminal, el vehículo con el que acometieron la operación y la plaza de garaje donde lo escondieron poco después. Pero también de un teléfono móvil con el que el padre se pondría en contacto con sus familiares, siempre intentando impedir la localización del menor. Además, este amigo sería, aunque nunca pudo llegar a hacerlo, el que compartía todo lo necesario para los cuidados y alimentación del bebé. 

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El ‘cerebro’ de la operación

El cerebro de la operación, no obstante, no era ninguno de los anteriores, sino la abuela paterna, quien, según fuentes policiales, había ideado cada punto del plan y quien debía acometerlo. Así, ella era quien proporcionaría el dinero necesario al amigo de confianza para proveer a su nieto y su hijo todo lo necesario. Mientras tanto, también iría informando al abogado de cada paso que daban. 

Este letrado, según la Guardia Civil, era conocedor de todos los delitos que la familia iba a cometer. Y es más, asesoró al clan para que la sustracción del bebé aparentase ser legal y que el caso no llegase a manos de la Justicia. Les recomendó no llevar al bebé al médico tras el rapto, pese a que el menor resultó afectado por la violencia del secuestro, porque podía suponer un problema importante para el padre. 

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El colofón de la operación orquestada por la familia Plaza era la manipulación de «unas imágenes» —la Guardia Civil no aclara si se trata de las del secuestro— para darle la vuelta a todos los delitos cometidos y convertir en culpable a la madre del menor. De este modo, el hermano del padre era el encargado de editar y manipular una serie de fofos y vídeos, con los que pareciese que la progenitora había montado un espectáculo, arrepentida, tras haberle dejado al niño a su expareja. 

El origen del conflicto

Bajo toda esta historia, que recuerda a la sinopsis de una película hollywodiense, sin embargo, reside un conflicto entre los progenitores del menor, desde que la madre decidiese acabar con la relación entre ambos a mediados del pasado junio. Fecha desde la cual, el padre no volvió a ver a su hijo —que al parecer sufre una enfermedad respiratoria desde su nacimiento—,  según su versión, y ambos comenzaron una guerra judicial en la que han cruzado denuncias por secuestro, coacciones y calumnias. 

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Dos versiones con relatos radicalmente opuestos. Por un lado, ella, residente en Ibiza, donde la pareja compartían domicilio hasta junio, denunció a su exnovio por sus amenazas de llevarse al vástago a Loeches (Madrid), donde el padre se mudó tras la ruptura. Por otro lado, el detenido le había pedido la separación y reclamaba la custodia total del pequeño ante el miedo de que la madre se lo llevase a Holanda, donde tenía familiares. Ningún juzgado llegó a pronunciarse sobre la cuestión. Así que D. Plaza no vio otra solución que secuestrar a su propio hijo.