Estrenos online: reseña de “Watching Jean Seberg”, de Benedict Andrews (Netflix)

Un fenómeno relativamente reciente y generalmente perceptible es que, en la época de las biografías cinematográficas, cada vez es más frecuente centrarse en una situación concreta o en una etapa de la vida del retratado y no tanto como se intenta –como sucedía antes–. – abarcar todo. Hay decenas de ejemplos recientes de este tipo de biografías. Y VIENDO A JEAN SEBERGprotagonizada por Kristen Stewart, es una de ellas.

Al optar por centrarse en la persecución, por parte del FBI, que la actriz de JADEANTE sufrido, a partir de 1968, cuando decidió colaborar con varias causas vinculadas al llamado “orgullo negro” (Panteras Negras, entre otras), la película se centra en un hecho que fue fundamental en la carrera de la intérprete y el eso determinó, seguramente, lo poco que trabajó y lo mucho que sufrió a partir de entonces. Pero el problema de este enfoque es que no solo no es lo suficientemente profundo o inteligente, sino que tampoco nos acerca demasiado a la figura de una actriz cuya trayectoria, salvo un par de excepciones, no es tan conocida.

Quizás lo que es engañoso es el título original, que es simplemente SEBERGya que da a entender que uno verá una película sobre la chica cuya imagen (bah, su corte de pelo) se volvió icónica gracias a películas como BONJOUR TRISTESSE y la famosa película de Jean-Luc Godard. Pero, más allá de unas breves referencias a su pasado fílmico, la actriz podría haber sido básicamente cualquiera. Ella funciona casi como un papel predeterminado: una celebridad algo inocente que apoya una causa noble y al mismo tiempo peligrosa sin saber que se está metiendo en un problema realmente serio. No hay mucho de Jean Seberg en SEBERG: es una imagen, una idea, un símbolo. Terminamos la película conociéndola tan poco como al principio.

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Un hecho de la vida de Seberg, sí, es utilizado por Andrews (A) de una manera metafórica, por así decirlo. El primer papel cinematográfico de la entonces adolescente actriz fue en SAN JUAN, de Otto Preminger, donde interpretó a Juana de Arco. Allí se la muestra en la escena de la fogata que dejó verdaderas consecuencias en el cuerpo de la actriz (el fuego se le fue de las manos y le quedaron cicatrices en el torso) pero el objetivo de mostrarla claramente tiene que ver con plantear la idea de el calvario que tendrá que vivir la niña a lo largo de la historia que se cuenta en la película.

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Los hechos aquí narrados comienzan en 1968 (digamos que el grueso de su carrera apenas se menciona de pasada, incluido el mencionado BONJOUR TRISTESSE Y JADEANTEpero también lilith Y LOCURA SUBLIME, entre otros) cuando Seberg viaja desde su casa en París de regreso a California para un casting y se encuentra, en una situación incómoda en el avión, con Hakim Jamal (Anthony Mackie), un militante por los derechos de los afroamericanos que, aunque es distanciado de las Panteras Negras, es parte del mismo movimiento. Ella lo ayuda a salir de ese momento (supuestamente no quieren dejarlo entrar en primera clase, a pesar de haber pagado ese boleto) y, cuando baja del avión, se une al hombre y a los demás en el clásico saludo Black Power.

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Pero Jamal está siendo investigado y espiado por el FBI. Y con Seberg en el mapa, los chicos de Hoover ven importante seguirla para dar a conocer la lucha contra estos “elementos indeseables”. Para colmo, la chica –cuyo marido e hijo están en Francia– no tiene mejor idea que tener una aventura con el hombre, lo que ya los deja en el escarnio público. En la tarea de perseguirla se encuentran dos agentes: el más veterano y duro Carl (Vince Vaughn) y el más novato Jack (Jack O’Connell), que no parece tan convencido de meterse en su vida privada.

Pero el FBI baja la línea y deben seguirla. SEBERG Se centrará en varias relaciones y quizás la principal sea entre ellos dos, aunque se vean muy pocas veces. Ella se sentirá cada vez más perseguida (y no será, al menos al principio, una alucinación o una exageración) y él se sentirá más culpable. Al poco tiempo Seberg empieza a recibir amenazas, salen notas sobre ella desacreditándola, pierde trabajos y, poco a poco, empieza a beber cada vez más y a tener algún intento de suicidio. Y, en paralelo, su relación con Hakim se complica una vez que su mujer (interpretada por Zazie Beetz) descubre que la colaboración de la actriz con la causa no se trata solo de abrir su generosa chequera.

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el problema con VIENDO A JEAN SEBERG No solo tiene que ver con la poca información que nos da o el casi nulo perfil que hace de la actriz previo a estos hechos (algo que hasta podría ser comprensible) sino que tampoco consigue narrar bien el escenario elegido. . La aparición de nombres importantes en papeles muy secundarios deja claro que muchas cosas debieron quedar fuera del montaje, ya que la película no explora demasiado bien el conocido cruce entre Hollywood, el FBI y los movimientos revolucionarios de la época.

A favor de la película, hay que decir que Stewart consigue llevarse muy bien con Seberg, sobre todo teniendo en cuenta que su estilo, siempre un tanto distante y misterioso, se parece bastante a las referencias públicas que uno tiene de la actriz. Y su mirada está perfectamente capturada, al igual que el miedo y la paranoia que la consumen lentamente. En ese sentido, da la impresión de que el guión no está a la altura de su trabajo.

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La película tiene una reconstrucción de época (similar, digamos, a la de ÉRASE UNA VEZ EN HOLLYWOOD) muy bien manejado, en cada detalle. Y un tema que el guión sí explora con inteligencia –quizás el único– es la inocencia de ciertos famosos a la hora de hacer públicos sus compromisos políticos. En la relación que establece con los militantes afroamericanos queda claro que, sin darse cuenta, su participación en la lucha es casi turística, apoyando causas sin tener realmente una idea del sufrimiento real en la vida cotidiana de los personas que generaron estos movimientos.

Finalmente -y por otros motivos que nada tienen que ver con el racismo-, Seberg acabará sintiendo el peso de la ley sobre ella. En su cordura y en su vida personal, con resultados que serán trágicos. La película no logra transmitir muy bien cómo fue su vida, pero entiende un poco mejor cómo comenzó su muerte.

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