Freshis, el Netflix de la fruta y verdura fresca | Negocio

Lluís Puig y Pablo Engelmann, fundadores de Freshis.
Lluís Puig y Pablo Engelmann, fundadores de Freshis.Fernando García

Cuando Lluís Puig, Jaume Puig y Pablo Engelmann se propusieron poner en marcha un negocio, tenían un objetivo común: asegurar al productor un precio justo por su trabajo y dar seguridad al consumidor sobre las frutas y verduras que se sirven en su mesa. Para ello, consideraron que el primer paso era eliminar todos los intermediarios innecesarios de la cadena de distribución. Lanzado unas semanas antes del confinamiento, el puesta en marcha Freshis entrega fruta y verdura fresca a domicilio, acortando tiempos. El cliente puede recibir el producto en menos de 18 horas desde que lo recoge en el campo y en una hora desde que realiza el pedido en la plataforma. Los tres empresarios esperan facturar dos millones de euros a finales de año y pretenden exportar el negocio al exterior.

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Lluís Puig empezó a desarrollar la idea mientras trabajaba como consultor en el Boston Consulting Group de Dubái para fondos soberanos en temas de movilidad. “Un cliente me pidió que analizara una inversión de una start-up para almacenar lechugas hidropónicas, es decir, sin tierra. Quería replicarlo en Barcelona, ​​pero me di cuenta de que la cadena de valor estaba corrompida”, apunta. Observó que el sector agrícola estaba muy atomizado entre los productores y muy concentrado en los distribuidores (también conocidos como intermediarios). “Estos últimos tienen un poder de negociación muy fuerte con respecto a los precios, presionándolos a la baja”, advierte. Ante este obstáculo, se enfocó en montar un negocio que redefiniera las reglas del mercado y generara transparencia en la cadena de valor.

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A finales de 2020, Puig comenzó a buscar productores locales que quisieran colaborar con su actividad. “Cogí el coche y, por carretera y manta, fui a diferentes pueblos donde sabía que se producían productos frescos, como Fuenlabrada, Monjarama, San Sebastián de los Reyes…”, afirma. Después de contar con una pequeña red de agricultores, el 1 de marzo el puesta en marcha comenzó su viaje. Durante el confinamiento, Puig repartió fruta y verdura en su moto personal, intentando satisfacer lo mejor posible a los clientes. A medida que el negocio crecía, la empresa contrató transportistas y adquirió una decena de vehículos, entre ellos motocicletas eléctricas y furgonetas.

El tercer socio, Pablo Engelmann, se incorporó unos meses después. Tras desempeñarse durante 14 años como director general de la cadena de supermercados Aldi, quiso impulsar un modelo alternativo de distribución de productos frescos para que llegaran a los hogares de los clientes directamente desde los huertos. “La infinidad de intermediarios entre productores y consumidores finales hace que los precios aumenten, que los alimentos no lleguen a la mesa en su mejor calidad y que el primer eslabón de la cadena, los agricultores, pierdan gran parte del beneficio”, apunta. . la. Conoció a Puig a través del entrenador de tenis de sus hijos y, tras comprobar que las intenciones del emprendimiento eran las mismas, pasó a formar parte de la empresa.

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Los productos Freshis provienen de cuarenta productores nacionales y locales. Su selección no es baladí. “Deben estar comprometidos con la sustentabilidad ambiental y contar con las mejores técnicas de cultivo para asegurar que los alimentos tengan el mejor sabor”, dice Engelmann. Los fundadores estiman que los productores pueden aumentar un 30% sus ventas con este modelo, ya que la plataforma les paga entre 10 y 20 céntimos más por kilo que los hipermercados y supermercados. “En un año normal, las naranjas se compran al productor a 60 céntimos el kilo. Les estamos pagando 70 para que ganen más dinero y tengan más margen”, añade Engelmann.

Una cesta de frutas y verduras de Freshis.
Una cesta de frutas y verduras de Freshis.

La inversión inicial rondaba el medio millón de euros y fue financiada por los propios socios, que pusieron en común los ahorros acumulados a lo largo de su trayectoria. En 2020 cerraron una ronda de financiación subvencionada por un entorno cercano —las tres FE, familia, amigos y tontos (amigos, familiares y personas que toman riesgos), y tres Ángel de negocios. Actualmente, negocian otra ronda de entre dos y tres millones de euros, que esperan cerrar a finales de año. Freshis no está lejos de obtener ganancias, según sus fundadores. “El negocio cubrirá los gastos de funcionamiento con una facturación mensual a partir de 100.000 euros. Una rentabilidad que esperamos alcanzar en tres meses”, dice Engelmann. Tras cerrar 2021 con unos ingresos de 300.000 euros, la previsión para este año es superar los dos millones.

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Freshis utiliza algoritmos para crear un producto digital experiencial. Su finalidad es minimizar el tiempo que el consumidor dedica a llenar su cesta. “Estamos introduciendo una serie de funcionalidades en la plataforma para que puedas localizar rápidamente tus comidas favoritas y descubrir otras nuevas que, en base a tu histórico de compras, puedan ser de tu interés. Queremos ser el Netflix de las frutas y verduras”, añade Puig.

La compañía ha abierto a finales de marzo sus almacenes en Barcelona, ​​donde ya está en marcha la distribución de productos. Su próximo objetivo es expandir el comercio en Alemania, un país en el que los tres socios tienen raíces y que, en su opinión, ofrece muchas oportunidades de mercado. “La huerta de España es muy atractiva para Alemania, donde además la conciencia social y ecológica en el consumo está mucho más implantada”, zanja Puig.

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