Guías sin rumbo – Puebla

En algún momento de nuestra vida, cuando decidimos tomarnos unas vacaciones y visitamos por primera vez algún lugar del que hemos oído hablar, nos lo han recomendado los amigos y despierta nuestro interés por otras muchas razones, nos topamos a bocajarro con algunos guías de turistas que se nos acercan para ofrecernos sus servicios. Cabe decir que no son demasiado insistentes, salvo que vean en nosotros cierta vacilación y poca resolución para emprender la visita por nuestra cuenta. Si contratamos sus servicios, buscarán apartarnos de los demás visitantes para iniciar su explicación dirigiéndose exclusivamente hacia nosotros, sus clientes. En otros países las exigencias gubernamentales para quienes realizan la tarea de interpretación de los recursos del patrimonio, ya sea natural o cultural, son estrictas y requieren de una acreditación de estudios profesionales o semiprofesionales, así como de constante capacitación para refrendar la autorización y mantener la cédula.

Leer :   Las claves para la reinvención profesional en el mundo digital | AméricaEconomía

En México, la mayoría de los guías de turistas son “hechizos” y no porque practiquen algún tipo de magia o brujería, sino porque no poseen formación alguna y muchos buscan ganarse la vida mediante una actividad que les parece simple y no les exige un gran esfuerzo físico o intelectual; basta con allegarse alguna información procedente de libros y folletos —ahora de Internet— para “dominar” un tema que aderezan con anécdotas varias, cuentos, chistes y algunas “revelaciones” que, con un aire de misterio, comparten a sus interesados oyentes. Cuando un guía cuenta sus “experiencias extrasensoriales” algunos incrédulos ríen para sus adentros y piensan que el individuo pudo haber fumado algo que le hizo ver “moros con tranchetes”. Los y las guías de turistas recurren a los adjetivos (maravilloso, mágico, misterioso, portentoso, espectacular, etc.) porque no disponen de suficiente información para explicar adecuadamente el lugar; si a esto se agregan las anécdotas, los cuentos y los chistes, entonces todo se va al traste y debemos tener presente que “no es lo mismo huele a traste que…a traste huele”.

Leer :   35 participantes en el programa 'Desafío +45' de Cruz Roja encuentran empleo | Ávilared

Algunas personas creen que, subiendo a las pirámides, vestidos de blanco, el día del equinoccio de primavera, principalmente, se “recargan” de energía. Lo único que consiguen es una asoleada “marca llorarás” —que puede llegar a la insolación— aunque siempre está el recurso de echarse unas “chelas entre pecho y espalda” y algún refresco embotellado para los chamacos. Esta “tradición” que ya tiene algunos años, fue promovida por alguna televisora, seguida por los negocios relacionados con el turismo como agencias de viajes, transportistas, hoteles, arrendadoras de automóviles, restaurantes, etc. Lo triste es que este disparate es reforzado por algunas secretarías de turismo de los estados, propiciando el deterioro y vandalismo de las zonas arqueológicas por parte de quienes no distinguen los cuerpos geométricos y a todo llaman pirámide, aunque se trate de un cilindro, un paralelepípedo, un cubo o una esfera. Esto me recuerda al locutor Francisco Rubiales, quien se hacía llamar Paco Malgesto, que en un programa de televisión nombraba reiteradamente “el cono de la suerte” a un cilindro que contenía los boletos de una rifa.

Leer :   Esther Ruiz: “Es necesario parar, parar repararnos” - Albacete

Hay que reconocer los esfuerzos de las autoridades de turismo, así como de las asociaciones de guías y algunas empresas turísticas más formales para lograr un estándar que garantice una adecuada información para los turistas, pero muchos guías viejos se “amachan” y se resisten a dejar sus “cuentos” e invenciones. El inah (Instituto Nacional de Antropología e Historia), pese a su  angustiante reducción presupuestal, busca conservar y difundir el patrimonio arqueológico para usos educativos e identitarios de los mexicanos principalmente, pero desde 1992 con los llamados “Proyectos Especiales” que consistieron en ampliar la exploraciones y dotar a algunos sitios suficientemente “atractivos” de infraestructura, durante el sexenio de Salinas de Gortari, se buscó favorecer a los propietarios de la industria turística, incluyendo a su hermana Adriana, agregando zonas arqueológicas a la oferta de ocio y la recreación y pervirtiendo sus propósitos iniciales convirtiendo la visita a museos de sitio y zonas arqueológicas en una actividad accesoria: “por si no tiene usted algo mejor que hacer”.

Leer :   Síntomas y causas que afectan tu salud

– Anuncio –

La interpretación del patrimonio de cada país es un asunto serio, porque corresponde a la difusión de su memoria histórica. Si se practica con profesionalismo se consigue informar y revelar significados al visitante in situ (en el propio lugar) acerca del valor, la función que tal monumento desempeñaba en la antigüedad y su contexto histórico, así como el sentido que le corresponde en la cultura contemporánea y su disfrute, por parte de los descendientes, sean estos nativos o migrantes. Además del conocimiento se pueden trasmitir emociones, promover actitudes o comportamientos y mover brevemente a la reflexión, todo esto para favorecer la conservación y uso sostenible del bien cultural. En México aún no se difunden estas prácticas que en otros países tienen más de 100 años, porque la ignorancia, la simulación y el “aí´se va” están presentes en muchas decisiones y acciones de las autoridades , así como en los propósitos voraces de los empresarios que solo buscan la ganancia inmediata a costa de lo que sea.

Leer :   Los empleados también se van de Erasmus | Fortuna

La visita ordinaria a un sitio patrimonial, casi siempre carece de información básica acerca del lugar, por lo que su apreciación es muy pobre y carente de significado; como consecuencia de esto es insatisfactoria y ninguna huella deja en el visitante. Algunas personas piensan que trepar pirámides es un objetivo del recorrido y de ahí el siguiente paso es provocar deterioro, voluntario o involuntario, por la total falta de comprensión. Los clásicos letreros tajados “aquí estuvo fulano o fulana” abundan en las paredes, los “recuerditos” del lugar constituyen una “minería” de despojo constante.

Los actos vandálicos perpetrados por los turistas no solo son atribuidos a los turistas mexicanos, sino que un número creciente de turistas extranjeros, procedentes de aquellos países en los que “sí se respeta la ley” han cometido barbaridades que rebasan con mucho los “descuidos” y “barbajanadas” de los nacionales. He leído en un artículo reciente de la cadena periodística cnn que, en Italia, que ha recuperado el número de visitantes de antes de la pandemia, se ha producido una “ola” de destrucción del patrimonio y robos provenientes de turistas de Estados Unidos, Arabia Saudita, Australia, Rusia, Bélgica, República Checa, Inglaterra, etc. Parece ser que entre las restricciones de la pandemia y la apremiante “necesidad” de la dolce vita que ofrece la industria turística se encuentran las respuestas a las conductas predatorias. El rasgo de personalidad denominado “búsqueda de sensaciones”, sin llegar a lo patológico, es una motivación poderosa para muchos turistas para conseguir la “aventura” y esto es lo que explota la publicidad.

Leer :   Vivencias motivacionales para los jóvenes de Sant Antoni y Sant Joan

– Anuncio –

México no es la excepción en el padecimiento de conductas salvajes de los turistas y hemos sabido y constatado que algunos gringos toman a Cancún como el lugar donde se pueden “destrampar” sin consecuencias. La ya conocida temporada del Spring Break (vacaciones de primavera) con jóvenes escandalosos, borrachos, agresivos, drogados y bárbaros deja una lamentable secuela de vandalismo y también un gran malestar para los infortunados turistas que llegan a coincidir con esos rufianes. Pero las agencias turísticas y los hoteles de “todo incluido” se “desviven” por atraer a estos jóvenes y les ofrecen “el oro y el moro” para que vengan entre los meses de febrero y marzo. De acuerdo a la publicidad les muestro los siguientes anuncios: “si te gusta la intensidad, “vive la fiesta diaria”, “ofrecemos un ambiente de película”, “tendrás entretenimiento sin igual”, “aprovecha la barra libre”, “disponemos de amenidades Premium”, “serás atendido por un concierge personal”, “descubre la vida nocturna sin límites”, “te garantizamos algunos de los días más épicos de tu vida” y también, por qué no lo habrían de ofrecer, “trepa a las pirámides de Chichén Itzá”.

Leer :   «No deberíamos acostumbrarnos a las cosas importantes»

Si ha ahorrado alguna “lanita”, desea descansar, relajarse, conocer otros lugares y mantener un antojo moderado de sensaciones sin “aventuras” extremas, elija con anticipación y cuidado el sitio que ha de conocer; infórmese de aquello que puede visitar y, si puede, escoja fechas en las que no hay demasiados turistas, busque un clima benévolo y trate de conocer sin prejuicios el ambiente social, sus habitantes y los atractivos que sean de su gusto (playas, museos, gastronomías, productos locales, zonas arqueológicas, monumentos, edificios importantes, piscinas, etc.) y si le sale al paso un guía de turistas empeñoso, conocedor y honesto pues pague sus servicios para optimizar su tiempo. El problema es encontrar alguien así, aunque no es imposible y la única forma de comprobarlo es si se anima usted a viajar.

Leer :   La victoria de Ucrania: paz y seguridad en las Américas

– Anuncio –