¿Heraldo del futuro de los videojuegos?

La alianza entre Netflix y Ubisoft parece dar señales del futuro de los videojuegos: uno de colaboración entre plataformas y mercados.

Ya no sorprende a nadie que Netflix tenga un año difícil, por decir lo menos. Después de tiempos de bonanza, en los que se invirtieron cantidades asombrosas de dinero en muchas producciones; también, en el que el número de abonados solo aumentaba para comerse el mercado y ganar las llamadas guerras de transmisión. Los primeros trimestres de 2022 se presentaron como baldes de agua fría para el titán del entretenimiento de catálogo digital. Primero, alrededor de marzo, la plataforma tuvo una pérdida de 200,000 suscriptores en relación con fines de 2021. Pero esos números solo empeoraron durante el segundo trimestre, cuando la caída de las suscripciones aumentó a casi un millón de personas. Esto es parte de una tendencia pospandemia generalizada, en la que la atención a las pantallas y el tiempo efectivo frente a ellas están disminuyendo cada vez más.

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A medida que se reanudan las actividades fuera del hogar, las plataformas de transmisión han entrado en nuevos ciclos de estrategias para mantenerse en la lucha por la atención del cliente. Discovery, por ejemplo, decidió desaparecer HBO Max y aún no se sabe qué pasará con el reenfoque de contenidos de Warner y otras empresas que forman parte del conglomerado. Y Disney+ seguirá estrenando películas y series a destajo -sobre todo de Marvel y Star Wars- pero con una meta de 15 millones de suscriptores menos a medio plazo. En medio de una oferta cada vez más variada de servicios de streaming de este tipo, Hace tiempo que Netflix parece coquetear con una expansión de sus productos con miras a intentar capturar mercados. que van más allá de lo audiovisual, como es el caso de los videojuegos y también del material interactivo.

¿El Santo Grial de los videojuegos?

Con miras a intentar ampliar su base de suscriptores, o quizás con la intención de encontrar otras formas de monetizar su contenido, Netflix incorporó videojuegos a su cartel a fines de 2021. Su propuesta es interesante. Son títulos que, sea lo que sea cada uno, están bien hechos y bien producidos. Y, quizás lo más importante, son divertidos de jugar; en particular, en la medida en que son igual de adictivos que los juegos de móvil, pero sin tener que pagar ningún extra ni tener que pagar 45 segundos de publicidad por cada tres minutos de juego. Del mismo modo, uno no tiene que permanecer dentro de la plataforma para jugar; son videojuegos que viven como aplicaciones individuales en un celular o tableta. Además, desde el anuncio de noviembre, Netflix ha adquirido algunos desarrolladores independientes con el claro interés de reforzar su oferta.

Todo esto cobra sentido, sobre todo a medida que crece una idea fuerte para consolidar espacios en un posible metaverso funcional en un futuro próximo. Al fin y al cabo, los videojuegos es una industria que crece a pasos agigantados —aún después del bono de crecimiento durante la pandemia— y que se estima tendrá un valor de mercado de 197.000 millones de dólares a finales de este 2022; para 2030, se estima que supere los $ 583 mil millones. Y si las plataformas como Netflix están experimentando una disminución constante de suscriptores, quizás no sea descabellado que busquen ampliar su oferta de tal forma que atraigan a otro tipo de usuarios. Particularmente, ya que fortalecen alianzas estratégicas como la recientemente anunciada con el súper desarrollador Ubisoft, conocido por títulos AAA como Assassin’s Creed y Watch Dogs, e incluso juegos multiplataforma todoterreno como Brawlhalla.

¿Qué puede salir mal con la sal?

La colaboración entre Ubisoft y Netflix parece basarse en la idea de la plataforma de streaming de poder ofrecer videojuegos interesantes y sin publicidad a sus suscriptores. Para el desarrollador, parece que será un punto de entrada para la construcción, paso a paso, de una especie de lobby metaversal de su catálogo. De hecho, la alianza pretende incluir al menos un título de la saga Assassins versus Templars; Al mismo tiempo, Ubisoft construirá una plataforma de juego y socialización para los usuarios de cualquiera de los videojuegos de Assassin’s Creed.

Todo esto suena lujoso; ¿Entonces, cuál es el problema? Que hasta el momento Netflix no ha sido capaz de convencer a sus usuarios de que se vuelvan a ver sus videojuegos. Menos del 1% de su base de suscriptores abre sus aplicaciones para jugar juegos de forma recurrente. Actualmente su catálogo es de 25 títulos. Lo mismo que se espera que se duplique para fin de año. Y, por supuesto, que en un futuro próximo ofrezca videojuegos mucho más interesantes de Ubisoft o Big Boss. Pero de poco servirá la colección si la gente no se da la vuelta para verla.

En medio de una “crisis” en el mundo del entretenimiento de catálogo y un 2022 lleno de crisis económicas, Netflix parece querer hacer una apuesta arriesgada para no perder por completo su clientela a manos de Disney. Pero al mismo tiempo parece dar señales de cuál puede ser el futuro de los videojuegos: uno de colaboración entre plataformas y mercados, a ver quién consigue captar más usuarios.

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