‘Intimidad’, una serie de Netflix que profundiza por lo que trata y por Bilbao

Definir Privacidad de Netflix como una serie necesaria es caer en lo obvio. El foco está puesto en Malen Zubiri (Itziar Ituño), la teniente de alcalde de Bilbao, que ve cómo se tambalea su candidatura a las próximas elecciones municipales tras la aparición de un vídeo en el que sale practicando sexo en una playa. También es la historia de Begoña Uribe (Patricia López Arnaiz), que quiere esclarecer qué le pasó a su hermana Ane (Verónica Echegui), quien se suicidó cuando alguien filtró un video sexual suyo entre sus compañeros de fábrica.

En tiempos de violación de la privacidad, de compartir de forma temeraria contenidos que pueden ser perjudiciales para terceros y de culpabilizar a las víctimas (o al menos centrar la historia en ellas), a veces con sujetos cómplices del abuso a base de risas y cotilleos, Privacidad sabe cómo abordar y contextualizar el problema con perspectiva.

En tiempos de vulneración de la privacidad, de compartición temeraria de contenidos, de culpabilización de las víctimas (o al menos de centrar la historia en ellas), ‘Intimidad’ sabe afrontar el problema

Pero el hecho de que sea necesaria no quita que se perciba de entrada como un decálogo de buenas y malas conductas, sobre todo cuando las actrices tienen personajes a los que hincarle el diente, que se entienden víctimas pero también reconocibles, comprensibles. , mujeres diferentes. , completo.

Qué suerte tuvieron las creadoras Verónica Fernández y Laura Sarmiento a la hora de encontrar buenas actrices al servicio del guion, sedientas de buen material pero sin ánimo de exagerar a pesar del potencial que tenían. Ituño es toda autoridad y López Arnaiz tiene uno de los mejores looks de la península.

Patricia López Arnaiz, una de esas actrices a las que siempre hay que dejarse ver.

Patricia López Arnaiz, una de esas actrices a las que siempre hay que dejarse ver.

DAVID HERRANZ/NETFLIX

Ya sea por la temática, porque esté en Netflix o por el excelente trabajo actoral que incluye a Emma Suárez, Ana Wagener o Marc Martínez en el plano masculino, Intimacy puede entenderse como una compañera ideal para Créeme (Increíble)la serie realista y dura sobre un violador serial real y sobre todo la investigación en torno al caso y el trauma que llevaron sus víctimas.

Pero, después de haber hablado de la potencia conceptual y del trabajo interpretativo, sobre todo es importante destacar el trabajo de localización y el modo en que el director Jorge Torregrossa utiliza Bilbao y otros rincones del País Vasco. Los elementos industriales evocan la deshumanización y la soledad (sufrida por las víctimas); los edificios institucionales nos recuerdan de dónde venimos y el sistema que lo favorece; y la moderna destaca que es un problema más que presente.

No hay eslabón débil en este trato.

No hay eslabón débil en este trato.

DAVID HERRANZ/NETFLIX

Las piezas encajan en parte por la iluminación, cómo se retrata el clima local y cómo se muestran las actrices, a menudo solitarias. En distancias cortas también resulta sobrecogedor, como en la escena en la que el personaje de Ituño es encerrado en un baño oscuro: no puede haber mejor representación de la claustrofobia y la inquietud del infierno en el que es metida por terceros (con algunas motivaciones). que se descubrirá más adelante).

Teniendo en cuenta la tendencia de la ficción estatal a centrarse en Madrid, unas veces en una Barcelona sin identidad y otras en pueblos o zonas reducidos al folclore, Privacidad aprovechar el potencial vasco como también lo han hecho recientemente Hondar Andoak o Patria. La cuestión lingüística, como ya ocurría con Patria o producciones recientes como El desorden que dejas, Ser o no ser, Neboa, Vida perfecta, Ser quien eres o tantos otros, mejor lo dejamos para otro día.

Teniendo en cuenta la tendencia de la ficción estatal a centrarse en Madrid, unas veces en una Barcelona sin identidad y otras veces en pueblos o zonas reducidas al folclore, ‘Intimidad’ aprovecha el potencial vasco

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