“La violencia contra las mujeres tiene muchas facetas y no solo el feminicidio”

“Me trae aquí la lucha contra la violencia hacia las mujeres, que no son sólo los feminicidios, la violencia hacia las mujeres tienen muchas facetas, una de ellas es la laboral. A mí me corrieron del trabajo cuando quede embarazada hace 40 años, y no es posible que esa situación siga pasando actualmente”, comentó Ruth, de 69 años y quien este viernes decidió nuevamente alzar la voz, en el marco del  Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer.

Esta mujer de la tercera edad llegó antes de las 4 de la tarde acompañada de su esposo y se unieron a decenas de personas que aguardaban en la Glorieta de las Mujeres el inicio de la manifestación en la que no sólo exihieron sus derechos e igualdad, sino el fin de la violencia contra las mujeres en todas sus formas y exigir justicia y solución para todos los casos de feminicidio.

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Portando carteles con leyendas como: “Tu lucha es mi lucha”, “Hoy están todas nuestras voces juntas, porque desde la tumba no se puede gritar”, varios colectivos unidos en uno solo avanzaban clamando por igualdad sin distinciones.


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Mario D. Camarillo

@SSPCMexico

Mientras caminaba sobre Paseo de la Reforma, Ruth compartió con Crónica que cuando era joven trabajaba en un bufete de abogados, recuerda que ella destacaba de entre sus compañeros y frecuentemente la felicitaban por su desempeño. Todo pintaba de maravilla durante los dos años en que laboró en ese lugar, hasta que decidió embarazarse y lo hizo saber en su trabajo, lo que derivó en haber sido despedida inmediatamente, algo que no esperaba, por lo que tal situación afectó en su salud, le provocó estrés al grado de que por complicaciones en su embarazo perdió a su bebé en el segundo mes de gestación.

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“Fue un golpe muy duro, era algo que anhelaba tanto como mi trabajo, y se me hizo tan egoísta por parte de mi jefe ¿por qué tenía que decidir entre mi trabajo o tener hijos, si él los tenía? Después de eso ya no intenté tener otro bebé, por eso mi lucha está aquí, en las marchas”, señaló  Ruth.

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A pesar de aquel episodio gris en su vida, Ruth no pierde la motivación, sino todo lo contrario, procura asistir a cada marcha que se convoca y que tienen que ver con los derechos de las mujeres, además, le inspira que las nuevas generaciones se atrevan a exigir el respeto por sus valores como personas y reclamar justicia como un miembro más de la sociedad.

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“Es algo que me hubiera gustado hacer en mis tiempos, con mis amigas de la universidad, unirme a colectivos, estoy viviendo algo que no tuve en mi juventud, que necesitaba vivirlo, pero antes ni pensarlo, venir y ver a tantas mujeres tan jóvenes, incluso niñas, o mamás con sus hijos me conmueve porque están cambiando la cultura de la educación y eso es más que necesario, sacar el machismo, enseñar a expresar a nuestros hijos, no callarnos nada”, expresó.

Esta mujer de la tercera edad compartió que su deseo de participar en este tipo de movilizaciones nació desde hace muchos años, sin embargo, fue hasta hace cuatro años cuando comenzó a participar en las marchas. “Yo siempre veía en las noticias la cantidad de personas que asistían, lo que gritaban, toda la impotencia, tristeza, coraje de muchas y sentía empatía con ellas, me daban ganas de abrazarlas, la primera vez que fui a una marcha fue para abrazar a las mujeres que participaban y esto fue en la marcha del 8 de marzo de 2018”.

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A partir de aquella experiencia, Ruth encontró un lugar para repartir amor, como ella describe, pues le reconforta acercarse a las mujeres y brindarles un abrazo: “Muchas veces, en la mayoría de los casos, no hay palabras para la cantidad de historias tan terribles que te cuentan, hay chicas jóvenes que han pasado por violaciones, maltrato emocional, psicológico, mamás que marchan por justicia para sus hijas asesinadas, mujeres tremendamente violentadas y uno no tiene palabras, pero un abrazo a veces significa mucho más, muchas se dejan caer como niñas en los brazos de una madre y es cuando te percatas que todos somos tan frágiles pero a la vez tan fuertes y por eso están luchando y marchando”, subrayó Ruth.

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A la altura de la Torre del Caballito, sobre Paseo de la Reforma, la mujer, con voz entre cortada abrió su bolso para sacar pañuelos y aprovechó para mostrar lo que traía, en cada marcha carga artículos de emergencia para inconvenientes que pudieran ocurrir durante el recorrido como vendas, agua oxigenada, curitas y trata de auxiliar a las manifestantes.

“Esta marcha está muy tranquila, pero cuando los policías echan gas lacrimógeno o se pone violenta la cosa, las chicas entran en pánico y no saben qué hacer. Una vez le echaron gas a una chica directo en los ojos, ella traía lentes de contacto y le ayude a quitárselos porque pueden atrapar los líquidos y almacenarlo”, contó.

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La lucha y acompañamiento de Ruth no se queda en cada marcha, ella comparte con las mujeres cómo eran los tiempos en su época, con el fin de invitar a las nuevas generaciones a ser conscientes de que los derechos que tenemos hoy en día han sido una lucha de muchos años y todas deben ejercerlos para tener un avance personal como colectivo.

“Yo salgo a caminar siempre, a veces me encuentro muchachitas llorando en los parques y me acerco, casi siempre lloran por un hombre que no es capaz de valorar o tener una visión más allá del machismo. Me gusta que se den cuenta que hoy no están obligados a quedarse con un hombre violento como en mis tiempos o que no tienen que temer porque las pongan en venta, hoy pueden decidir, hablar, sufrir pero también levantarse y seguir, la vida es muy bonita…” agregó.

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