Las mil y una vidas de Pinocho

El tándem compuesto por el director Robert Zemeckis y el actor Tom Hanks conquistó a todo el mundo con ‘Forrest Gump’ (1994), aquella historia de superación que dejó secuencias inolvidables para la historia del cine. Fue la gran triunfadora en la noche de los Premios Oscar, al conseguir seis galardones por delante de las otras dos favoritas: ‘Pulp fiction’, de Quentin Tarantino, y ‘Balas sobre Broadway’, de Woody Allen. ‘Forrest Gump’ fue la consolidación definitiva de Tom Hanks como uno de los actores de los años 90. Ambos, Zemeckis y Hanks, han vuelto a coincidir en una superproducción que también aúna inocencia, sensibilidad e imaginación.

El remake del Pinocho de Disney + no ha empezado con buen pie. Las reseñas que ha recibido la versión en acción real del original de Disney de 1940 han sido desfavorables. La película, oficialmente titulada como ‘Pinocchio’, solo obtiene una nota de 4,8 sobre 10 en Filmaffinity, con más de 2.000 votos emitidos. La popular base de datos cinematográfica, una referencia a la hora de evaluar las preferencias de público y crítica, es un fiel reflejo de las malas impresiones que está dejando el trabajo de Zemeckis. Christian Zilko habla de “fracaso” e “intento fallido” en IndieWire: “Fracasa al intentar volver a contar la historia original porque ignora sus propios consejos. Cada intento fallido de modernizar su bello mensaje sirve como recordatorio de lo poco que necesitaba actualizarse en primer lugar”.

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“Algo falla”, insiste Adrian Horton en el rotativo inglés The Guardian. “La película está bien hecha, está bien interpretada, está claramente trabajada con alma y, sin embargo, al igual que su protagonista, carece de corazón”. Ross Bonaime, editor de la web de cine Collider, es más explícito que su compañero: “Los remakes de acción real de Disney de sus clásicos animados son ahora algo inevitable. Pero ‘Pinocchio’ acaba convirtiéndose en uno de los ejemplos más atrozmente pobres de ellos, perdiendo la belleza y la magia del original”.

En la web sobre cultura pop AV Club tampoco se andan con rodeos: “No queremos revelar lo que echa por tierra el filme de Zemeckis, pero digamos que parece que las personas que tomaron las decisiones creativas más importantes tienen más madera en su cerebro que el personaje al que dieron vida“, asegura Luke Y. Thompson. Por último, dos opiniones más sobre este controvertido regreso de un clásico absoluto.

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La periodista especialista en cine Elsa Fernández-Santos la tacha de “revisión innecesaria y oportunista”. Y sigue su apreciación con saña: “Ni la pirotecnia digital ni el tirón de un Gepetto interpretado por una estrella como Tom Hanks son suficientes (…) Pinocho de laboratorio woke hecho sin imaginación alguna“. A su lado, el comentario de M.N. Miller, de Ready Steady Cut, se acerca al halago: “Este ‘Pinocchio’ tiene esa magia Disney que ansiamos, aunque un poco más hueca de lo que cabría esperar”.

El guion ha sido escrito conjuntamente por Zemeckis, Simon Farnaby y Chris Weitz. Salvando los avances tecnológicos y algunos detalles menores, no hay grandes cambios en la nueva adaptación de Disney. Ese es uno de los problemas, señalan sus detractores. Esta versión de lujo y moderna no ha logrado convencer ni emocionar. El arte de fotocopiar el artefacto original con los avances tecnológicos del siglo XXI parece no haber cuajado.

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Cartel de la nueva película de Disney+.


El largometraje está disponible en la plataforma de Disney + desde el pasado 8 de septiembre. Además de Tom Hanks, en la piel del carpintero Geppetto, el reparto incluye a Benjamin Evan Ainsworth (Pinocho), Joseph Gordon-Levitt (Pepito Grillo), Cynthia Erivo (Hada Azul), Luke Evans (el cochero), Keegan-Michael Key (John ‘Honest¡’), Sheila Atim y Lorraine Bracco como Sofia la gaviota, un personaje nuevo que se añade a la historia. La adaptación de la obra maestra de Walt Disney, dirigida por Ben Sharpsteen y Hamilton Luske, cuenta en acción real y en imágenes generadas por ordenador (CGI en sus siglas en inglés) cómo un anciano llamado Geppetto fabrica una marioneta de madera con la esperanza de que se convierta en un niño de verdad. La sinopsis es de sobra conocida, los resultados de Disney + no son los esperados a tenor de las reacciones.

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El clásico de Disney

Pinocho regresa al cine una y otra vez, como si la fábula original de Colloni estuviese sin pulir, por su carácter atemporal o por estar sujeto a distintas capas e interpretaciones. Todo vale. Las adaptaciones al celuloide han sido continuas, tan numerosas como fallidas en muchos casos. Entre la película muda y en blanco y negro de 1911 dirigida por el italiano Giulo Antamolo y las recreaciones actuales han transcurrido más de 100 años. El clásico de Disney brilla por encima de todos. Cuando se cumplen exactamente 72 años de su estreno, el segundo largometraje animado de la compañía permanece en el imaginario colectivo como una deliciosa película de dibujos.

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En realidad, Walt Disney le dio la vuelta al calcetín y modificó descaradamente los aspectos más siniestros del niño protagonista hasta convertirlo en un personaje entrañable. Y acertó de pleno. El ilustrador y escritor infantil Maurice Sendak (1928-2012) fue al cine a ver la película en su estreno en 1940, solo varios meses después del estallido de la II Guerra Mundial. Era muy consciente de que en aquella situación ser un niño feliz era “un error”, pero es que lo que vio en la pantalla le había descolocado por completo. En un artículo escrito en 1988 en The Wahington Post, Sendak narra el giro radical que se había producido en la adaptación de Disney. “El Pinocho de la película no es la marioneta rebelde, malhumorada, viciosa y taimada (aunque también encantadora) que creó Collodi. Tampoco es un hijo del pecado innatamente malvado, condenado a la calamidad. Es, más bien, adorable. Ahí radica el triunfo de Disney. Su Pinocho es un niño de madera travieso, inocente y muy ingenuo. (…) Disney ha corregido un terrible error“, afirmó.

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El Pinocho de Guillermo del Toro

La esperada adaptación de Guillermo del Toro (‘El laberinto del Fauno’) estará disponible finalmente este diciembre en Netflix, un año más tarde de la fecha prevista. El preestreno será en la primera quincena de octubre en el próximo Festival de Cine de Londres. Aunque ha sido descrita como “una historia de amor y desobediencia”, no parece que tenga mucho que ver con la versión edulcorada de Disney.

Guillermo del Toro estrenará un musical sobre Pinocho en diciembre.


El director mejicano nos tiene acostumbrados a un mundo de fantasía e imaginación infinita. El tráiler y las primeras imágenes que se han podido ver van en esa dirección. Está ambientada en la Italia fascista de los años 30 y es un musical en animación stop motion o fotograma a fotograma. ‘Guillermo del Toro’s Pinocchio’, su título original, cuenta con un ilustre reparto en las voces: Ewan McGregor (Pepito Grillo), David Bradley (Geppetto) y el debutante Gregory Mann (Pinocho), entre otros.

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Un cuento no tan infantil

Las adaptaciones cinematográficas de Walt Disney, en 1940; Luigi Comencini y su miniserie, en 1972; Roberto Benigni, en 2002; e, incluso, la moderna vuelta de tuerca del Pinocho de Steven Spielberg en ‘Inteligencia Artificial’ (2001) nacen de la devoción por el personaje literario creado por el italiano Carlo Lorenzini, más conocido como Carlo Collodi, en 1882. La marioneta de madera más universal del mundo no salió de un estudio de cine. El cuento original, titulado ‘Las aventuras de Pinocho’, se publicó inicialmente en el periódico ‘Il Giornale dei Bambini’ y después fueron llegando más entregas. 

En su primera aparición, Pinocho no tenía un aspecto tan aniñado. Tampoco llevaba el típico vestido de tirolés y un sombrero con pluma con el que se le suele identificar, sobre todo a partir de la versión de Disney. Collodi había creado una ficción que sobrepasaba los habituales esquemas del cuento infantil. El periodista y escritor transalpino desarrolló una historia bastante cruel, en una línea muy parecida a otros cuentos de la época que muestran monstruos que devoran menores, madrastras con mucha mala baba y adultos continuamente malhumorados. 

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Según el escritor Kiko Amat, “el libro fue escrito para entretener, pero también, especialmente, para educar”. Se trata, continúa Amat, “de un libro pedagógico a la usanza de las fábulas moralizantes de nuestros ancestros, donde los niños díscolos o mimados siempre acababan enjaulados o despedazados por las fieras. Para que aprendan. Y si algún lector sádico se carcajea, mejor que mejor“.

El ‘Pinocho’ original.


El Pinocho que ha llegado a los niños de primaria es mucho más light. Por supuesto, tiene un final feliz: el travieso títere de madera recapacita y hace las paces con su creador, Gepetto, que se había sacrificado por él como si fuese su propio hijo. En la historia original, en cambio, Pinocho vuelve a convertirse en el trozo de madera del principio. Es su triste final. O casi. La asociación internacional UNIMA en apoyo del arte de las marionetas sostiene que la muerte del personaje es “simbólica y constituye el preludio del renacimiento, en un recorrido iniciático que tiene como objetivo la búsqueda del conocimiento y de las cualidades humanas”. 

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Empujado por su editor y unos jóvenes lectores que se habían quedado con ganas de más, Collodi cerró la historia de manera amable. Las aventuras de Pinocho no terminaron con su defunción y se añadieron nuevos capítulos. Gepetto se reencontraría con el muñeco animado tras una larga odisea y este terminaba metamorfoseado en un personaje de carne y hueso. Fin. Un cuento mágico, bastante menos infantil de lo que se cree y con el difuso límite entre realidad y fantasía como uno de sus ejes principales.