Más de 150 especialistas conocen el programa RHeNutrir para la valoración multidisciplinar del paciente con cáncer hematológico

Mejorar cualitativamente la atención de los pacientes con hemopatías malignas y abordar su manejo de una forma integral a través de un equipo de profesionales formados específicamente y con gran motivación, fue la razón que llevó hace unos meses a la Fundación Jiménez Díaz a constituir el programa de valoración integral de estos pacientes: RHeNutrir. Y dar a conocer este circuito asistencial, mediante el cual se trabaja en el hospital madrileño ha sido el objetivo de la recientemente celebrada Jornada multidisciplinar RHeNutrir.

Dirigida a profesionales sanitarios cuya labor asistencial se centra en el cuidado de estos pacientes, como hematólogos, endocrinólogos, nutricionistas, rehabilitadores, fisioterapeutas, geriatras, farmacéuticos o personal de Enfermería, el encuentro fue un éxito de organización y desarrollo en el que participaron unas 150 personas entre las que acudieron presencialmente y las que siguieron la jornada online.

Leer :   Alcaraz sale hoy a tomarse la revancha contra Auger-Aliassime

Los linfomas, el mieloma múltiple y las leucemias son las enfermedades oncohematológicas más frecuentes. Tal como asegura el Dr. Javier Cornago Navascués, especialista del Servicio de Hematología de la Fundación Jiménez Díaz, “se trata de patologías de carácter tumoral consistentes en la proliferación de células malignas que afectan a la médula ósea y/ a los ganglios linfáticos, y que tienen en común que debilitan y deterioran el estado general del paciente, generando una inmunodepresión que confiere mayor vulnerabilidad al desarrollo de infecciones y complicaciones, como trombosis, fracturas, dolor y desnutrición”.

Adicionalmente, muchos de los casos precisan de quimioterapia intensiva, nuevas terapias o incluso de trasplante de progenitores hematopoyéticos para ser tratados. Por ello, asegura, “además de diagnosticar y estadificar la enfermedad hematológica, es preciso detectar esas complicaciones asociadas -desnutrición, sarcopenia o fragilidad-, para revertirlas mediante una intervención precoz, haciendo una valoración nutricional y funcional sistémica de inicio y, posteriormente, un seguimiento continuado, a fin de ir adaptando los cuidados al paciente en cada etapa, según su evolución”.

Leer :   Asesinato de Blas Correas: desmienten versión policial

Circuito RHeNutrir

El programa o circuito RHeNutrir añade al seguimiento en Hematología la valoración del paciente por diferentes especialistas. Así, desde Rehabilitación y Fisioterapia se diseñan programas de actividad física y se determina la función muscular y articular; en Endocrinología y Nutrición se lleva a cabo un diagnóstico nutricional mediante el estudio morfofuncional y se monitoriza el tratamiento en función de la evolución periódica; y Enfermería, eje central de los cuidados del paciente, realiza las escalas de cribado, identificando de forma precoz aspectos alimenticios, complicaciones digestivas y anímicas.

Geriatría, por su parte, realiza una valoración integral a pacientes mayores de 70 años, con una vulnerabilidad especial por el riesgo de deterioro cognitivo, aislamiento social o polimedicación. Por último, Farmacia Hospitalaria revisa el tratamiento pautado, alertando de posibles interacciones y riesgos.

Leer :   Con 171 bolsas de sangre recolectadas culmina la jornada de donación en Ceuta

“El gran valor de este proyecto -añade el Dr. Cornago– está en que los servicios son individualizados y adaptados a cada paciente, ya que cada uno de ellos es único con sus diferentes patologías”. “La valoración mediante escalas de cribado de desnutrición y sarcopenia en diferentes momentos a lo largo del tratamiento permite determinar las terapias o intervenciones a realizar”, apunta.

En relación con las escalas de cribado, el hematólogo explica que las más empleadas son MUST (Malnutrition Universal Screening Tool), para detectar desnutrición o el riesgo de padecerla, y el SARC.F, una escala de valoración funcional que tiene en cuenta la capacidad del paciente para realizar algunas actividades cotidianas, aunque posteriormente se realizan también otras más específicas y algunas relacionadas con la calidad de vida.

Leer :   Sultanes de Monterrey ajustan detalles rumbo a la Liga Mexicana del Pacífico

“Confiamos en que este proyecto sirva como ejemplo y estímulo para otros hospitales, entendiendo que, para poder desarrollarlo, es fundamental la formación y la motivación de los profesionales para trabajar en equipo y la disponibilidad de determinados servicios y recursos para llevar a cabo los estudios morfofuncionales y la actividad física”, concluye el Dr. Cornago.

Seguiremos informando…