Mike R. Ortiz, director de Águila y Jaguar

El grueso del público mexicano que gusta de consumir contenidos de animación centra su interés en industrias extranjeras, principalmente en los trabajos de Estados Unidos y Japón. Por distintos motivos, tales como poca difusión y problemas de exhibición, no se entera ni ve los proyectos del cine de animación mexicano.

Poco a poco esa brecha de desconocimiento y distanciamiento empieza a acortarse. Con el apoyo de algunas plataformas de streaming, cinetecas locales y la figura representativa de Guillermo del Toro junto al Taller de Chucho, la animación mexicana empieza a asomarse como alternativa para los espectadores.

Otro avance se da con Águila y Jaguar: Guerreros Legendarios, película dirigida por Mike R.Ortiz. Se trata de un largometraje animado que pone sobre la mesa el nombre de una compañía latinoamericana como lo es Kooltoon y la muestra palpable de que sí puede llegarse a exhibir en salas comerciales. 

Sobre eso y más conversamos en Spoiler con el director. 

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Entrevista con Mike R. Ortiz, director de Águila y Jaguar: Guerreros legendarios

Para la edición 2022 de los premios Ariel solamente hay un largometraje de animación nominado. ¿Qué lectura le damos a eso? ¿Se menosprecia o se le tiene miedo al cine de animación mexicano para producirlo? Talento hay, pero casi no se difunde o ve su trabajo.

Soy un apasionado de la animación y un fiel creyente de que el cine mexicano puede llegar más lejos. Estoy convencido de que somos un país con muchísimo talento creativo y técnico en materia de animación, pero uno de los grandes problemas es la falta de una estrategia con relación a la distribución y exhibición, sobre todo que compitan a nivel internacional.

Existen muy buenos trabajos en cortometrajes, largometrajes, sin embargo no se conocen. Por eso hay que concebir a las películas de animación como un combo que conciba lo artístico para su creación y la proyección para su impulso en pantalla. En ese sentido, nosotros como creadores, continuar con propuestas visuales e historias atractivas para que la gente se acerque a estos contenidos descubriendo que en México no tenemos nada que envidiarle a otras industrias. La animación mexicana no les pide nada. Y cada vez más surgen nuevos talentos. La cuestión es apoyar, impulsar. 

La animación tiene la bondad, no por ello menos compleja, de recurrir a distintas técnicas para contar sus historias. Más bien, ¿qué temas se quieren abordar en esas historias? Con Águila y Jaguar pones el énfasis en el problema del agua, que es actual y nos debe preocupar.

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En el caso de esta película puedo decir que fue una coincidencia que su estreno sea en un momento en el cual es coyuntural el conflicto del agua por su escasez en Monterrey y otras regiones del país. Para ser honesto, mi propósito inicial fue contar una historia que tocara con respeto y sutileza nuestras raíces maya y azteca porque considero que no debemos desconectarnos de nuestros orígenes. 

Quise ambientarla en un periodo actual para ligarlo a la tecnología y recurriendo a elementos de fantasía, de ciencia ficción. Más allá del agua, mi primera motivación fue hacer un contenido que funcione como transición para que las nuevas generaciones conozcan su propia cultura desde una propuesta visual y temática moderna. 

Por otra parte, en lo personal siempre quise hacer algo con superhéroes mexicanos. Era un sueño muy particular. Si bien es cierto que tuvimos héroes fantásticos como El Santo o Kalimán, también lo es que no hemos tenido más. Ahora que los niños y jóvenes tienen referencias de superhéroes y sus universos, me pareció que era una buena oportunidad de desarrollar los nuestros para generar así una conexión con lo que somos y de dónde venimos. Contamos con una épica y mitología que se presta para llevarla al plano de la ciencia ficción sin transgredir ni ofender a cada una de las culturas.

¿En qué instante aparece el tema del agua entre tus objetivos?

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Establecido el punto de que quería superhéroes mexicanos y tratar a las culturas mayas y azteca, lo siguiente fue pensar en valores universales que contribuyeran a desarrollar una trama interesante. Me incliné por el medio ambiente porque es algo que nos debe ocupar ante la cantidad de situaciones que se desprenden de no cuidar al planeta. Partiendo de eso puse atención en el agua porque sin ella no podemos vivir.

Consideré pertinente que fuera el tema a tratar para concientizar sobre lo vital que es para nosotros. En la cotidianidad desperdiciamos bastante sin darnos cuenta. A eso sumemos lo que pasa en zonas donde no hay, escasea, o sufren por sequías. Como adulto que soy también me sentí con la responsabilidad de transmitir ese mensaje del cuidado sobre el agua porque tarde o temprano nos puede afectar a todos de una peor forma.

La creación de estos superhéroes mexicanos trae a colación otra carencia que tenemos, la de ídolos. En el futbol, por ejemplo, ya no los tenemos como antes. Si nos vamos al cine, los adoptamos de Hollywood. ¿Estamos huérfanos de esas identidades de idolatría?

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Hasta cierto punto sí. Hoy día vemos que el imán deportivo es un piloto, Checo Pérez. Mucha gente puede no saber nada de automovilismo, pero tiene noción de quién es él y hasta está atenta a los resultados que obtenga. Tenemos pocos ídolos, es verdad, y en el cine pasa lo mismo.

En México tuvimos uno como El Santo, que trascendió a los planos deportivo y cinematográfico. Eso ya no pasa ahora. A diferencia de nosotros que crecimos con referentes en varias áreas, los chicos de ahora tienen que encontrarlos en influencias extranjeras, no nacionales. En ocasiones ni siquiera son de carne y hueso, sino ficticios o animados. 

Águila y Jaguar no nacieron como posibles ídolos para los niños, pero conforme el público vaya a la sala y los acepte será interesante ver que haya pequeños que los elijan como ídolos infantiles, que sean su primer acercamiento con eso que es la idolatría. 

La película está producida por gente del futbol como Raúl Jiménez, Héctor Moreno, Marco Fabián, Damián Zamogilny y Marc Crosas. ¿Cómo fue que decidieron entrarle a la producción de cine de animación mexicano?

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Fue una combinación de tres cosas. Primero vieron una pasión genuina y determinada de hacer algo bonito que enaltece a México. Allí hubo una empatía natural.  Son personas que realmente quieren hacer algo por México y no solamente en el futbol. Coinciden en que tenemos muchas cosas que mostrar y presumir al mundo, como el cine de animación. 

Un segundo aspecto que consideraron fue la historia. Se trata de una trama que se desprende en una trilogía. Por lo tanto, el proyecto a largo plazo con tres películas de superhéroes mexicanos y temáticas actuales les agradó demasiado. 

Finalmente, el equipo de trabajo. Comprobaron el talento de la gente que hay detrás de todo este proyecto. Son las personas quienes logran que las cosas sucedan, lo cual es muy valorado por ellos. Se fijaron en el capital humano para dimensionar todo lo que requiere hacer un trabajo de esta magnitud.

¿Qué tanto intervinieron en el proceso creativo? Sabemos que los productores son quisquillosos.

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Puedo decir que me saqué la lotería porque hubo plena confianza de su parte para que nosotros trabajáramos en completa libertad. Lo mismo pasó con Alejandra Ríos, de Shark Tank, que también es productora. Únicamente íbamos enviándoles pequeños avances sobre cómo estaba quedando la animación, cómo se veían las escenas y cómo se escuchaba con la voz del talento. Pero no interfirieron en nada, lo cual es de agradecer. 

¿Cuánto tiempo costó levantar la primera de las tres películas contempladas? ¿Afectó la pandemia?

El concepto nació hace cuatro años. Sobre la parte operativa de la producción iniciamos poquito antes de la pandemia. Se cruzó este fenómeno que nos puso de cabeza a todos y tuvimos que reestructurarnos. Justo en marzo de 2022 comenzamos la preproducción. Debimos de replantear ajustes con distintas industrias para llevar a cabo el trabajo remoto. 

Otra acción inmediata fue darle tranquilidad al equipo de que a pesar de la pandemia íbamos a lograr producir, distribuir y exhibir. Fue un reto. Entonces desde 2020 a inicios de 2022 logramos terminar el proceso productivo. Significó un esfuerzo impresionante de cada uno de los integrantes que hizo posible la película. Ahorita se dice fácil, sin embargo demandó un exhaustivo trabajo y compromiso a sabiendas de la incertidumbre sanitaria y sus repercusiones. 

Uno de los personajes distintivos de la película es Tláloc, el dios del agua. Hablamos de una deidad conocida por muchos adolescentes a partir de los memes. 

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Jajajajaja, sí. Bueno, aquí descubrirán cuál es su mitología, por qué es relevante en la cultura azteca, mexica. Su iconografía es muy distintiva, posee un simbolismo especial. A diferencia de los memes, en Águila y Jaguar lo conocerán desde otro ángulo que incluso los motivará a informarse sobre quién es y qué representa en nuestra cultura. Una intención que tenemos es que el espectador no salga con toda la información procesada. Creemos en su inquietud para ahondar más en la historia de México.

Contaste con un reparto que va desde Franco Escamilla hasta Edgar Vivar. Diverso, pues. ¿Por qué elegiste a ese elenco?

Procuramos ser empáticos con los actores y las actrices a partir de lo que reflejaban los personajes. Nuestra protagonista es una chica de mucho corazón, muy impulsiva y con emociones contrastantes a lo largo de la historia. Por eso buscamos a Romina Marroquín, una institución del doblaje que tiene un rango emocional bastante amplio, además de poseer una voz encantadora que va desde lo dulce hasta lo recio. Así fue como evaluamos a todos.

Por ejemplo, el abuelito de la protagonista debía ser cariñoso, sabio y con seguridad en su persona. Al delinear estas cualidades de inmediato pensamos en el señor Edgar Vivar. Con Roberto Palazuelos hubo una conexión rápida con el villano porque su personalidad se presta.

Sinceramente no hubo problemas al hacer el casting y tocar la puerta para que aceptaran participar en el proyecto. Todos dijeron que sí. Eso, sin duda, fue un gran alivio porque nos permitió redondear lo titánico que fue hacer la película en pandemia.