Navarra y la exclusión social en la población migrante

No se llega a estar en una situación de exclusión social por mérito propio, como esforzarse menos por ejemplo”. La Universidad Pública de Navarra (UPNA) acogió en fechas recientes la jornada de Intervención Social en el ámbito de las migraciones: diálogos y reflexiones, donde diversos expertos, con conferencias y mesas redondas, expusieron tanto sus ideas como experiencias en relación a las problemáticas que sufren las personas migrantes, de cara tanto a la inserción a estudios superiores como al mundo laboral.

Por una parte, la investigadora predoctoral en formación, Alexandra Durán Olivero, ofreció una conferencia sobre las personas migradas en el contexto migratorio y, por otra parte, se celebró una mesa redonda con representantes de la Fundación Elkarte, la Fundación Prometeus y el Proyecto Aukera de la UPNA: Idoia Garate, Gemma Domenech y Ruben Lashera, respectivamente.

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Empezando con el contexto universitario, Durán, con datos recopilados del Sistema Integrado de Información Universitaria (SIIU) y con la ayuda del sistema de análisis y programación de la UPNA, explicó cómo “El 32,5% de la población extranjera en España se encuentra en una situación de exclusión severa, frente al 10,4% de la población española que también se encuentra en esta situación”.

Además, esta exclusión social suele derivar en casos de pobreza, pues “aunque el 23% de los hijos/as (menores de 18 años) de padres nacidos en España, se encuentra en una situación de pobreza, pero esta cifra asciende hasta el 55% en el caso de los hijos/as de padres no nacidos en España, demostrándose así que la condición de origen de los padres sí que determina”, sentenció Durán.

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Inauguración de la jornada en la UPNA, con la directora de Políticas Migratorias, Patricia Ruiz. Unai Beroiz


Estos datos fueron corroborados por Domenech, que explicó que la fundación Prometeus trabaja en siete barrios de Barcelona de renta baja donde, “en comparación con las zonas de renta alta que alcanzan una población del 55% que tiene estudios superiores, apenas el 9% llega a tener estos estudios. La media en Barcelona es de cerca del 30%”.

Así, la falta de jóvenes referentes y la complicada situación económica, favorecen la exclusión social, pues esta no se da de un día para otro, sino que es algo que se da “progresivamente en el tiempo. Se van acumulando desventajas durante un tiempo que pueden llegar a derivar en una situación de exclusión”, afirmó Durán.

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PROYECTO AUKERA

De cara a luchar contra esta falta de referentes cercanos, el proyecto Aukera busca integrar a jóvenes migrantes, principalmente extutelados, con el alumnado de la UPNA en sesiones semanales controladas tanto por profesores como por profesionales. Lasheras definió el proyecto como “un programa piloto de inclusión social para personas migrantes. Se trata de un aprendizaje mediante experiencias reales en el entorno. Tiene una doble dirección entre el alumnado y los jóvenes del programa”.

Durante las sesiones y las actividades, se crea un espacio de convivencia donde los jóvenes migrantes se pueden integrar y descubrir en qué consiste el mundo universitario. Por tanto, uno de los objetivos es “enseñarles de qué se trata la universidad, muchos de ellos la tienen demasiado divinizada. Hay que motivarles para seguir estudiando y venir aquí en un futuro cercano”, afirmó Lasheras.

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Y mantener esa motivación es un objetivo de la Fundación Prometeus, “El programa suele empezar desde los institutos, motivando a los alumnos para seguir estudiando. Hacen talleres grupales y actividades muy variadas, junto a un acompañamiento individualizado”, afirmó Domenech.

Ahora bien, la problemática no aparece únicamente en el contexto universitario y en cómo llegar hasta ahí. Idoia Garate, de la Fundación Elkarte, comentó cómo ellos trabajan principalmente con “inmigrantes sin regularizar . Les damos información y les ayudamos con la integración laboral. Muchas empresas acuden a nosotros en busca de soldadores”.

Pues con estudiar no es suficiente, hay que encontrar salidas laborales después y, en algunos casos, conseguir la nacionalidad española y regularizar la situación personal. Y, obteniendo trabajo y pagando impuestos, “pueden devolverle a la sociedad lo que está les ha dado en forma de ayuda. Aquí no trabajamos con paternalismos. Son gente adulta que acude a nosotros en busca de formación y ayuda laboral pero, una vez que puedan, ya sea en forma de voluntariado, trabajando o estudiando, tienen que devolver lo que el gobierno les da en forma de ayudas (como con el transporte, sanidad, gimnasio, formación u otros)”, sentenció Garate.

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Por otro lado, tanto Garate como Lasheras y Domenech, afirmaron que uno de las problemas más comunes que han tenido, más que la barrera de la cultura, ha sido el idioma. Así, una de las grandes ventajas de sus sesiones ha sido que ha permitido a los jóvenes migrantes practicar el idioma de forma informal, así como tecnicismo en el caso de la Fundación Elkarte, que otorgan una formación en el sector de metal para ser soldadores.

En conclusión, no solo basta con conceptos como “democratizar los estudios superiores”, sino que también hay que tratar las problemáticas que van relacionadas, ya sean antes, con la motivación en el instituto, o después con la inserción laboral.

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Exclusión social

Aspectos. Se trata de un proceso, más que de un suceso puntual, dinámico, procesual, multi-dimensional y estructural.

Menos integración. Entre los años 2018 y 2022, disminuyó la integración plena de población extranjera en un 8,1%.