“Rechacé el gabinete de un partido político porque creo que un periodista ha de ser libre para expresar sus ideas”

Locutora de radio, periodista del corazón, tertuliana, personaje televisivo, concursante de realities, referente bisexual… La mayoría de espectadores conocen de sobra a Chelo García-Cortés, su trayectoria profesional y puede que incluso partes de su historia personal.

Sin embargo, Chelo tiene aún más matices, más aspectos de su vida que van más allá de su carrera, de sus apariciones públicas, de su relación con José Manuel Parada o de su famosa “noche de amor” con Bárbara Rey. Y Sin etiquetas es el lugar perfecto para descubrirlos, páginas en las que se ha abierto -con ayuda de la escritora, Alba Serrano- y muestra su parte, quizá, más desconocida.

¿Qué la ha llevado a escribir este libro?Hubo otra editorial que me ofreció escribir mi biografía, pero hablando de los personajes, y Plaza & Janés me sorprendió porque me pidió que escribiera sobre mi vida sin hablar de ellos. Yo les dije: ‘¿Mi vida interesa realmente?’. Y me dijeron que sí. Esa fue la principal motivación. Y le puse un requisito: como yo soy incapaz de escribir sobre mi vida, que me buscaran a alguien que quisiera escucharme, grabarme y transmitir en primera persona lo que yo estaba contando. Quería a alguien joven y que fuera mediático, y eligieron a Alba Serrano, una escritora de novela erótica maravillosa que me ha sabido aguantar.

La gente la ha podido leer, escuchar y la ve cinco horas cada tarde en Sálvame. ¿Se van a encontrar en estas páginas algo que no conozcan de usted?Pues hay cosas de las que no he podido hablar nunca en televisión, sobre todo momentos muy importantes de mi infancia, de mi adolescencia, mis carencias… Cuento mi vida sin tener que hablar de los personajes famosos que conozco. Siempre he dicho que me voy a ir de este mundo con los secretos y complicidades de la gente que he entrevistado, y así va a ser. Y luego van a ver una serie de fotos que me ha costado muchísimo elegir, pero que estoy muy orgullosa de que estén plasmadas en el libro. No sé,  creo que van a encontrar otra Chelo que no es la de los últimos años de tele.

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¿Por qué Sin etiquetas?Hablé con Marta, mi mujer, y le pregunté por el título. Y me dijo: ‘Lo tengo muy claro, Sin etiquetas, a ti no te gustan’. Se lo comenté a la editorial y les gustó. No me gustan las etiquetas, ya las llevamos en la ropa y en la vida no las necesitamos. Me molesta mucho cuando te dicen ‘la gente tiene que salir del armario’. Yo en el armario tengo ropa, no personas. Por eso ese título, porque creo que somos seres libres que no tenemos que encasillarnos: tú eres gay, tú eres lesbiana, tú eres no sé qué… Vale ya, que estamos en el año 2022.

Hay personas que defienden que se necesitan las etiquetas, como las siglas del colectivo LGTBI, para sentirse representadas y luchar por sus derechos.Te voy a ser muy sincera, yo apoyo al colectivo LGTBI, pero no voy a meterme en el colectivo porque nunca me he metido en ningún grupo. Voto de toda la vida a los socialistas y nunca me he metido en el PSOE ni en un colectivo feminista. ¿Que como grupo LGTBI hay que unirse? Sí, pero hay que ser coherentes, porque en estos momentos hay mucha división también en los colectivos porque hay muchas inquietudes. A mí lo único que me preocupa hoy es que me pilla un poco mayor, me gustaría tener 10 años menos, con eso me conformaba, para poder ayudar desde mi prisma. Es decir, yo quiero ayudar al colectivo LGTBI, yo quiero que sean libres, pero es que tenemos que hacerlos libres a través del Gobierno, a través de los partidos políticos. Y en estos momentos hay uno, que se llama Vox, que tiene unas ideas peligrosas. No cuestiono a sus votantes, pero tengo terror al partido porque quieren anular todo lo poquito que hemos conseguido. Sí estoy un poco guerrera con este tema y cuando me preguntan digo: ‘Los políticos lo han permitido’. Mira, hace poco, cuando fui al evento de Estirando el chicle en el WiZink Center, me dio mucho miedo ver a gente tan joven con tal falta de apoyo. En estos momentos hay que ayudar a la gente joven en los colegios, en las familias.

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La consideran un referente de la bisexualidad. ¿Es consciente del valor que supone su presencia en televisión para visibilizarla?Cuando un compañero mío me dijo ‘te has convertido en un icono’, y luego fui a Estirando el chicle, dije ‘¿cómo que un icono?’. Me hicieron un fanzine y me quedé muerta. Quizás han visto una persona mayor que habla con naturalidad, porque yo he tenido la suerte de vivir todo con naturalidad. Cuando descubrí que podía hacer el amor con una mujer, no me causó ningún trauma, pero es que yo he reivindicado mi derecho a ser libre, poder hacer el amor con un hombre y con una mujer. No tengo por qué ser lesbiana. Y ahora vivo con una mujer y sin ningún problema. Si esto sirve, pues lo haré, sin ningún problema. Mire, yo tengo amigos gays, personas inteligentes, que no creen en la bisexualidad. Y me parece una pena. Yo he tenido, entre comillas, la suerte de descubrir mi bisexualidad con Bárbara Rey en los años 80. Y aunque mi relación fue cuestionada, yo con ​José Manuel fui superfeliz. Y ahora soy superfeliz con Marta, llevo 30 años a su lado. El discurso sobre mi bisexualidad no hace daño a las personas que no lo entienden, porque le he dado normalidad. Y sé que la gente mayor me ve como con cariño, aunque puedan no comprenderlo. Y eso me gusta. Y mira, si soy un icono de la gente joven y de la diversidad, pues mejor. No me lo propuse, pero en el fondo me enorgullezco.

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Volviendo al libro, nunca había hablado públicamente tanto de su madre, ¿cómo ha sido sincerarse con algo tan personal?Ya había hablado de mi madre en televisión, porque en Sálvame hicimos una sección de vuelta a nuestras raíces, y yo me fui a Galicia y conté que mi madre se había suicidado. Pero nunca había profundizado tanto. Creía que lo había superado y que la había perdonado, porque cuando estuve en Honduras concursando en Supervivientes tuve muchas horas para estar sola, pero no. Hay un problema cuando alguien muy cercano se suicida, porque te preguntas: ‘¿qué te he hecho?’. Hasta ahora no había verbalizado la pregunta, y aun hoy me sigue produciendo dolor de estómago. Hacer este libro me ha servido de catarsis. Ahora se ha puesto de moda hablar de la salud mental, y digo ‘espabilad porque hay mucha gente mal’. Y, sobre todo, después de la pandemia, los profesionales no dan abasto. Hay gente muy joven que está tocada. No es que no crea en los psiquiatras ni en los psicólogos, es que tengo todo eso tan metido en mi cabeza que soy incapaz de ir a la consulta. No puedo, entonces me curo yo sola, entre comillas, como puedo, por eso lo llevo tanto tiempo dentro.

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fotografo: Jorge Paris Hernandez [[[PREVISIONES 20M]]] tema: Entrevista a Chelo García-Cortés
Chelo García-Cortés posa con sus memorias.
JORGE PARÍS

Esa relación con la salud mental ¿parte de la experiencia de su madre en el psiquiátrico?Mi madre murió cuando yo tenía 11 años. Entonces estaba ingresada en la Clínica López Ibor de Madrid, que entonces estaba en Carabanchel. Antes, estuvo en otra. Y yo recuerdo ir a verla. Hay una foto en el libro que miro con detenimiento: la de mi comunión. Son dos fotos que la editorial ha puesto juntas, porque no hay una foto de mi madre y de mi padre juntos. Ese día mi madre no estaba muy bien, se le ve en la cara, y mi padre estaba feliz porque yo hacía la comunión y porque mi madre estaba allí. Pero si ves las fotos de mi madre de cuando era joven, la tristeza es infinita. Por fin, gracias al libro y a la editorial, tengo eso.

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Aun así, destaca la importancia de los profesionales de la salud mental.Todos los partidos y el Gobierno tienen que ayudar a la sanidad pública a que haya medios, porque hay muy buenos especialistas, pero no tienen medios. Y tú vas a un psiquiatra público y, como no tienen tiempo, lo único que hacen es recetar pastillas. También creo que los que más tienen han de pagar más, pero vamos a darle más impuestos a sanidad y un poquito menos a armamento. Y vamos a cuidar la pública porque no todo el mundo puede tener un médico privado. Y apoyemos la salud mental, que es primordial. Se ha puesto de moda ahora, antes daba mucha vergüenza decir que ibas el psicólogo. Aunque a mí nunca me ha dado vergüenza decir que mi madre estaba en un psiquiátrico y que se suicidó.

Tiene muy buenas palabras para su padre, que era un adelantado a su tiempo.Era un adelantado para algunas cosas. Mi padre era hijo de un señor llamado Mariano García-Cortés, que no tuve la suerte de conocer, que era un hombre de izquierdas, cofundador del Partido Socialista con Pablo Iglesias. Mi abuela, de la que yo no hablo bien porque no se portó bien conmigo ni con mi madre, sufrió mucho porque en aquella época algunos de sus hijos murieron en la guerra. Mi padre sale de esa familia, se hace monárquico. Era un tío clásico, lo que pasa es que me quería tanto que evolucionó con los tiempos. Se quedó viudo a los 43 años, rehizo su vida con una mujer maravillosa, pero por encima de todo estaba el amor que tenía por sus hijos. A mí me consintió cosas que seguramente a mi hermano no se las consentiría, y yo de mi padre lo tuve todo. Me vino la regla después de morir mi madre y él me enseñó lo que tenía que hacer, no sé a quién se lo preguntó. Me enseñó a planchar, a cocinar, aunque odio la cocina, me enseñó todo lo que sé. Pero, sobre todo, admitió que yo le dijera ‘sí, papá, me he acostado con una mujer’. Y nunca supo que era Bárbara. Después del respeto de mi padre, lo demás ya me traía sin cuidado. Puso el cariño por encima de todo. Mi padre era de ideas muy estrictas, pero el amor que sentía por mí… Mi padre adoraba a Marta. Era un adelantado a su tiempo, políticamente era muy cabezón, pero llegamos a un pacto: tú y yo no hablamos de política.

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La participante de Supervivientes y colaboradora de Sálvame acudió junto a su mujer y defensora en los platós, Marta Roca.
Chelo García-Cortés y su mujer, Marta Roca.
GTRES

Dice que, al igual que su padre, la integridad le hizo rechazar algún trabajo, pero no menciona cuáles…Sí, es cierto. Por ejemplo, rechacé un gabinete de prensa de un partido político porque creo que un periodista tiene que ser libre para expresar sus ideas y, si llevas un gabinete de prensa, es un poco complicado, con respeto para todos los trabajan en uno. Y luego rechacé dirigir una revista, la Diez minutos, porque creo que soy muy buena periodista, reportera y  fotógrafa, pero sería una nefasta directora, no sé mandar. Por eso me negué. ¿Y sabes quién me lo recordó? Vicente Sánchez, el actual director de Diez minutos, me dijo un día ‘tú me recomendaste a mí como director’, y no me acordaba. Creo que eso es integridad, saber que no puedes hacer un trabajo y no aceptarlo, a eso es a lo que yo llamo integridad.

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Si tuviera que quedarse con uno de sus trabajos, ¿qué elegiría, televisión, radio o prensa?El que no tengo ahora, la radio. Yo empecé en la radio, y lo más gratificante es que alguien te conozca por la voz. No quiero dejar la tele, he tenido que dejar la prensa porque Cristóbal Montoro empezó una cruzada contra los periodistas que estábamos en televisión y María Jesús Montero no lo ha solucionado todavía. Entonces, para que Hacienda se lleve el 100% de lo que escribo, pues gratis no voy a escribir y con pseudónimo menos. Y no voy a hacer nada que no sea legal. Pero echo de menos la radio, la alcachofa, sentarte en el locutorio, ponerte los cascos y hablar. Y ahora me encantan los pódcast. Pero si ahora tuviera que elegir entre la tele y la radio, no podría, tendría que compaginarlas. En televisión a veces lo paso mal, pero me siento muy a gusto y no la quiero dejar. Escribir no lo echo de menos, pero sí hacer fotos. Lo que pasa que como soy de la época analógica, me cuesta mucho la fotografía digital.

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¿Cómo recuerda su época en Dónde estás corazón? ¿Mantiene buena relación con aquellos compañeros?Con todos. El otro día invité a Jaime Cantizano a la presentación del libro, aunque no pudo venir porque está en Barcelona. Pero de allí tengo a María Patiño, Gema López, Carlota Corredera, que viene de Antena 3. Adrián Madrid, dueño junto con Óscar Cornejo de La Fábrica de la Tele, fue compañero mío en Antena 3. Es que estamos todos juntos otra vez. DEC era un programa más tranquilo que Sálvame y diferente al Deluxe, más encorsetado, pero tengo grandes recuerdos porque para mí fue muy importante. Y gracias a él me llamó Adrián para estar en Telecinco. Jorge nos llamaba los de la cadena triste, pero él también venía de allí. Y mira, la cadena triste ahora ha empezado a hacer corazón. Vamos a ver.

El presentador y los colaboradores de 'Dónde estás corazón'.
El presentador y los colaboradores de ‘Dónde estás corazón’.
ATRESMEDIA

Sálvame supuso su paso de periodista a personalidad famosa. ¿Cómo se lleva tanta repercusión?
Cuando empecé en televisión, seguía siendo periodista, seguía escribiendo, seguía haciendo reportajes… Pero cuando empecé en Sálvame, al día siguiente salí de mi casa en la playa y había unos niños que cantaban la sintonía, y me sorprendió. Yo llevo 11 años sin bañarme desnuda, que es lo que más me gustaba cuando iba a Ibiza. Y ya no voy a la playa. He perdido la intimidad que tenía como periodista y ahora soy un personaje público, porque te dicen ‘es que entras en el salón de mi casa’, y es verdad. Pero he ganado en cosas como, por ejemplo, que ya no tengo vergüenza de disfrazarme. Creo que Lydia Lozano y yo nos hemos disfrazado de todo, yo he llorado lo que no está escrito, me he cabreado, pero ya no. Y después de tanto disfraz, creo que con este libro a lo mejor descubren la Chelo auténtica que hay dentro de mí.

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Hay gente que critica a Sálvame, a otros les encanta, ¿qué opinión tiene Chelo García-Cortés del programa?Hay gente que dice que no lee la prensa del corazón, pero la lee todo el mundo. Hay gente que dice que no ve Sálvame y resulta que viene un niño y me dice ‘mi mamá quiere que me haga una foto contigo’. Yo conocí la televisión donde había un 30% de audiencia, sin otros canales y ahora hay que repartir las audiencias porque hay mucha competencia. Pero no seamos tan hipócritas. ¿Tú sabes la cantidad de gente que mataría por tener una de las sillas? Es un programa en el que puedes pasarlo mal, pero el que se va… regresa. Y luego hay otra cosa, de la que me siento muy orgullosa y es de la labor que hizo Sálvame durante el confinamiento. Hay que tener muchas narices, como mis compañeros, que no dejaron de trabajar. A mí me ofreció el programa quedarme en Madrid, pero me fui de aquí el 19 de marzo porque elegí irme a mi casa, nadie sabía qué iba a pasar, teníamos todos miedo. Creo que nunca había visto tanto Sálvame como en la época de pandemia. ¿Que no ve la gente Sálvame? Entonces, ¿a mí por qué me reconocen por la calle, si solo voy dos días a la semana? A mí me conocen mucho más desde que estoy allí.

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Muchas veces la vemos pasarlo mal en el programa. Pero, según dice, al final de día compensa. La gente se cree que hay un guion, pero no es cierto. Hay una escaleta que, cuando es cortita, ya sabemos que alguno va a recibir (ríe). Lo he pasado mal, muy mal, sobre todo al principio porque no supe llevarlo. Si yo no le hubiera dado tanta importancia, seguramente no hubiera funcionado y entonces no me lo habrían vuelto a hacer. Pero como tenía la fea costumbre de enfadarme por todo y sacar el carácter, pues lo he pasado mal. Pero también ha habido momentos muy buenos, son muchas horas juntos. No me arrepiento de estar en Sálvame, es más, hoy te puedo decir que me siento muy orgullosa de seguir estando. Tengo la suerte de pertenecer a una profesión, sobre todo ahora en televisión, que estás mientras el público te quiera. Y ya no se meten tanto conmigo. Además, tengo una ventaja: cuando salgo del programa mal, no lo llevo a casa, me lo barrunto yo sola para que no me afecte y a mi pareja tampoco, claro.

Dice que tiene en Sálvame “el cariño de sus compañeras y algunos de sus compañeros”. ¿En quién pensaba?Cuando yo hablo de mis compañeras, lo tengo muy claro: Gema López y María Patiño son mis amigas, vienen de estar conmigo desde Antena 3; a Terelu la conozco desde hace 26 años, yo empecé a hacerle fotos cuando estaba en RTVE; a Carmen Borrego la he descubierto, no la conocía tanto, conocía a su hermana y quiero y respeto mucho a María Teresa Campos; a Anabel Pantoja la conozco desde que era pequeñita; con Nuria Marín me llevo muy bien; a Lydia Lozano la he ido conociendo trabajando juntas y creo que nos tenemos cariño; de Belén Esteban qué quieres que te diga, es un pedazo de pan. Antena 3 me ha dado gente maravillosa. Ellas son mis amigas personales.

¿Y qué me dice de los chicos?Yo creo que Matamoros me tiene cariño y yo tengo debilidad por él; Kiko Hernández creo que también; luego está Antonio Montero, que hemos tenido nuestros más y nuestros menos, pero le tengo cariño; Avilés me pone muy nerviosa porque no para de chillar; Miguel Frigenti tiene que relajarse un poquito, pero tampoco es mala persona; a Rafa Mora he aprendido a aguantarlo y tenerle cariño, pero tiene un problema, tiene que bajar todo eso que tiene de presunción y, sobre todo, tiene que relajarse un poquito. No hay nadie que sea mala persona en el programa, pero yo elijo con quién cenó, también te digo. A Laura Fa la castigué cuando me quiso jubilar. Carmen Alcayde es una persona que entró antes que yo en televisión y admiré mucho su trabajo con Jorge Javier Vázquez, y ahora la tengo de compañera. La tele nos ha dado vuelta a todos.

A mucha gente le cuesta adaptarse a los nuevos formatos, pero usted ha ido de invitada a varios pódcast. ¿Cómo valora el trabajo de estos nuevos talentos?Estoy a tope con los pódcast porque los descubrí a través de Carolina Iglesias y Victoria Martín. Yo trabajé en la COPE y siempre quise haber trabajado en La SER, y resulta que el pódcast de Estirando el chicle se hace allí. He descubierto una forma distinta de radio y me he vuelto loca. Me ofrecieron hacer uno y dije que no porque soy muy vaga. Pero me encantaría colaborar en uno. Yo escuchaba a Isabel Gemio, que me parece injusto que no tenga un programa de radio, ahora escucho a Cantizano, pero me aburren los tertulianos que nos quieren dar lecciones de todo, y yo quiero a Estirando el chicle, a Menudo cuadro

¿Qué opina de la salida de Paolo Vasile de Mediaset?No puedo presumir de tener una relación de subir al despacho. Nos hemos encontrado y, por supuesto, sé quién es y él sabe quién soy. Y no sé quién le va a sustituir, espero que sea un buen profesional, pero creo que con Paolo Vasile acaba una época de la televisión, porque sabe hacerla muy bien y me preocupa su reemplazo. No porque me pueda quedar sin trabajo, sino porque Vasile es uno de los grandes del medio. Y hablo de él ahora que se va, nunca lo había hecho antes. 

En el libro dice que Adriana Torrebejano le parece una mujer muy guapa y precisamente la va a interpretar en Cristo y Rey, la serie sobre Bárbara Rey y Ángel Cristo.Muy guapa y una actriz maravillosa, para mí es un lujo que me interprete. Un día, se puso en contacto conmigo a través de alguien y me dijo que tenía que hablar conmigo, y no me lo podía creer. Nos reunimos, nos hemos visto varias veces, a mí me parece un lujo, una actriz como ella, que es guapa no, lo siguiente. Yo no soy tan guapa ni lo era de jovencita, aunque ella diga que sí. La pena es que la serie sea de Antena 3…

¿Y qué opina de la serie? ¿Tiene miedo de que reflejen algo que no se ajuste a la realidad?Es una serie de ficción, seguramente que la época en la que Bárbara y yo estamos juntas no va a ser la misma. Pero no me preocupa porque no me arrepiento de nada y porque Bárbara y yo sabemos la verdad. Y el director de la serie también, porque me reuní con él. Estoy muy orgullosa de haber pertenecido al grupo de amigos de Bárbara y de seguir estándolo, y me gusta mucho cómo hace tele el director de esta serie. Así que no creo que me afecte para nada.